Era apenas un niño. El verano de 1990 estaba en todo su apogeo, y la familia, como era ya una costumbre, se dirigía hacia Las Tablas, provincia de Los Santos.
Con un guante en la mano derecha, aquel infante de ojos brillosos por la emoción y la desesperación le pedía a su padre que manejara mucho más rápido, mientras que otra voz que procedía de las bocinas del radio del automóvil anunciaba al derecho Roberto “Flaco Bala” Hernández como el lanzador abridor por la tropa santeña.

“Papá, por favor. ¿No puedes ir más rápido?”, le pedía a gritos el niño.
Récordde ponches

“Flaco Bala” sumó 1,029 ponches en su carrera, un récord a nivel nacional.
El padre, de forma sabia, le contestó: “No te preocupes, llegaremos a tiempo”.

Esa noche, el popular “Flaco Bala” se enfrentaba a su archirrival Herrera en el Estadio Olmedo Solé de la ciudad de Las Tablas.
Como todo enamorado del béisbol, aquel niño no se perdía ningún solo partido cuando viajaba a la tierra de sus padres, menos si era un “Clásico de Azuero”, y mucho menos cuando sabía que en el “potro indomable” se iba a encaramar su ídolo, aquel lanzador que siempre fue admirado también por su padre.

“Hoy le vamos a ganar a Herrera. Y es que cuando lanza ‘Flaco Bala’ es difícil que nos ganen”, decía el padre, mientras dejaba en la entrada del estadio a su hijo junto a su hermano mayor.
Ya el partido había iniciado. Era un lleno de feria... un lleno a reventar. No se cabía, como se dice popularmente, ni el clásico alfiler.
Trepado en la “lomita de los suspiros” estaba el popular “Flaco Bala”. El tablero manual marcaba dos “strikes” sin bolas para el cuarto bate del equipo herrerano Manuel Rodríguez.
De repente, un lanzamiento en “tenedor” se dibujó en el cielo viajando a una gran velocidad hacia el plato. Rodríguez hizo un “swing” de avión pero sólo pudo abanicar la brisa. Era el tercer “strike” y el tercer “out” de la parte alta de la primera entrada. La fanaticada estallaba de emoción y el “Flaco Bala” se dirigía con paso lento hacia el “dugout”, no sin antes recibir aplausos y elogios de sus seguidores, en especial de aquel niño que era su fanático número uno.
Aquella noche, “Flaco Bala” se apuntó una nueva victoria de las 87 que conquistaría a lo largo de 24 años en los que participó en los Campeonatos Nacionales de Béisbol Mayor.
Y unos años después.
.. Era el verano de 2005. Aquel niño, ya convertido en todo un profesional del periodismo, se dirigía hacia Las Tablas para realizar una cobertura especial.
Una vez hizo su arribo, el joven entusiasta se dirigió inmediatamente al hogar de la tropa santeña. Para su sorpresa, en el camino rumbo al estadio, se encontró nada más y nada menos que con aquel lanzador que sus ojos vieron ponchar en vivo hace 15 años a Manuel Rodríguez. Se trataba de “Flaco Bala” que, esta vez, a diferencia de aquella imagen de 1990, se encontraba a lo alto de un poste de luz.
“Flaco Bala” ya tenía más de tres años de estar trabajando para una compañía de teléfono.
“¿Cómo está usted, señor ‘Flaco Bala’?”, dijo el joven con rostro de felicidad. Aquel rostro no era de extrañar, y es que el joven tenía al frente a uno de sus ídolos de la pelota criolla.
“Bien muchacho, aquí trabajando, porque a las cinco de la tarde tengo que reportarme a los entrenamientos”, expresó de forma entusiasta el que era en ese momento el ciudadano más popular de la ciudad de Las Tablas.
Una temporada más.
El lanzador con más victorias en los campeonatos nacionales y el único en la historia de la pelota panameña en hilvanar 24 victorias seguidas llegaba puntual al Estadio Olmedo Solé
A su llegada al coliseo, los jóvenes lanzadores no se explicaban cómo “Flaco Bala” podía tener tantas energías para entrenar después de una jornada ardua de trabajo, en que su fiel compañero era el sofocante sol.
"Tú sabes que frente a ‘Flaco Bala’ hay que quitarse el sombrero. Él es el alma del equipo", dijo Aristides Bustamante, quien era en ese momento el director de la novena de Los Santos.
Una entrevista para el recuerdo.
Allí estaban, frente a frente, ídolo y fanático.
“Flaco Bala”, sentado cómodamente en el sillón de su residencia ubicada en La Tiza de Las Tablas, estaba decidido a contestar cada una de las preguntas de aquel joven periodista.
-¿Cómo hace "Flaco Bala" Hernández para mantenerse lanzando a la edad de 44 años?
"Yo me mantengo todos los días entrenando. Si no juego softbol, estoy corriendo para fortalecer mis piernas, que es la base fundamental de un lanzador".
-¿Cuál es su rutina de trabajo?
"Yo me levanto todos los días a las cinco de la mañana. Corro un poco, luego me voy para Cable & Wireless, donde trabajo en la calle reparando e instalando teléfonos desde las ocho de la mañana. Salgo a las cuatro y treinta de la tarde directo al estadio a entrenar, aunque un poco cansado, pero siempre pensando en lograr las mejores condiciones físicas posibles, para así hacer una buena presentación en el torneo".
-¿Qué registros se le vienen a la memoria?
"Tengo en total 83 victorias en los campeonatos mayores. Las derrotas se las dejo a otro para que las recuerde. En el juvenil tuve 3-0 y en ponches recetados llevo como unos 900".
-¿Cuándo se va a retirar, Roberto Hernández?
"Yo me retiro cuando mi brazo no dé más".
En este momento, la sonrisa de “Flaco Bala” se dibujó en su rostro.
“Es una broma. En verdad, estoy pensando que el 2006 será mi última temporada. Creo que ya le he dado muchas glorias a Panamá y a mi provincia... es tiempo de descansar", añadió.
Así terminaría la entrevista con “Flaco Bala” sin saber, en ese momento, que un año después le diría adiós al deporte que lo catapultó a lo más alto de la pelota criolla. Una entrevista que hoy le rinde homenaje al ídolo de aquel niño que cumplió su sueño de entrevistarlo.