El presidente salvadoreño, Francisco Flores, declaró ayer que es partidario de la implantación de la pena de muerte en el país para los casos de secuestro en que las víctimas sean asesinadas.
En una rueda de prensa, el gobernante dijo que la pena capital serviría tanto para prevenir el delito como para hacer justicia, tal como lo argumenta la fracción legislativa de su partido, Alianza Republicana Nacionalista (ARENA, derecha).
La pena máxima en El Salvador es de 30 años de prisión y diversos sectores han pedido a la Asamblea Legislativa que se aumente a cincuenta y también que se establezca la cadena perpetua con el fin de frenar la ola de secuestros que afecta al país.
La pena capital, que requeriría una reforma constitucional, es rechazada por el ex guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional.