Es un proceso que –según dice- pasa por una profunda reforma a la educación, que les devuelva a muchos panameños la autoestima y a otros se la reafirme.
Es un convencido que la autoestima es un antídoto para muchas cosas: para no dejarse morir de hambre, para no dejarse sobornar, ni permitir que lo excluyan, pero también para enfrentar con dignidad las crisis que, por presiones internacionales, padecen muchas naciones.
"Si vas a Argentina hoy te darás cuenta de la crisis que hay, pero el argentino se sostiene, el uruguayo se sostiene, y Costa Rica, por ejemplo, ha ganado mucho en esto", nos dice.
Semblanzas: Y en Panamá, qué debemos hacer para alcanzar ese comportamiento, qué hace falta?
OP: Yo creo que si logramos que un líder entienda que aquí lo que hay que hacer es cultura, a través de la educación, eso ayudaría a fortalecer la presencia de Panamá, no solo a aumentar la autoestima del panameño. Aquí siempre hemos tenido un grave problema de autoestima. Tenemos una cultura negra que está por explotarse, una cultura china que está por explotarse. Lo que necesitamos es un líder que quiera a los negros, a los indígenas, porque hasta ahora solo se ha aprovechado la cultura de los azuerenses. Para Poveda la globalización es un reto que ciertamente puede moldear aspectos culturales locales, pero cree que Panamá puede hacerse sentir si estimula su actividad en este campo, por lo que defiende la tesis de que en nuestra infraestructura de economía de servicios, exportar nuestras actividades culturales podría ser un renglón de suma importancia. Semblanzas: ¿Estimular la actividad cultural, pero si el presupuesto del Instituto Nacional de Cultura, por ejemplo, es irrisorio?
Yo creo que hay que estudiar el fenómeno de Singapur. Hubo un momento en que Panamá podía tener 30 ballets folklóricos, uno en todas las instituciones. Fue una cosa grandísima sobre todo porque Panamá alcanzó un grado de escolaridad de un 96 %, que maravilló al mundo. Ningún líder lo ha comprendido eso, después del General Torrijos. ¿Quién es Oscar Poveda? Dado que cada semana Usted lo tiene en la pantalla de su televisión a través de uno de los programas sobre folklore más gustado en el país, es posible que no requiera presentación. Junto a Mirta Rodríguez y Kendal Royo son los responsables de “Hecho en Panamá”, un programa que Poveda inició en Canal Once, Televisión educativa en enero de 1987, y que ha sobrevivido por 17 años. Desde 1990 lo asumió TVN Canal Dos, después que fuera suspendido en la televisora educativa.
“Es una ironía de la vida -indica-después de la invasión, a principios de los años 90 el Ministerio de Educación suspendió el programa bajo la excusa de que era comunista, pero en Canal Dos, Herman Henríquez lo recibió desde entonces con los brazos abiertos”.
Su nombre completo es Edier Oscar Poveda Villarreal, pero además de haber hecho teatro y bailado típico en los últimos 25 años, es profesor de Filosofía e Historia, posee un postgrado en relaciones internacionales y una especialidad en países de América Latina. Fue profesor en la Escuela Profesional Isabel Herrera de Obaldía. Aunque nació en Monagrillo, desde temprana edad salió del pueblo para estudiar en Chitré y Aguadulce, y luego, durante los estudios secundarios, en Ciudad de Panamá, concretamente en el Instituto Nacional.
Su interés era aprender, saber con efectividad cuánto podía abarcar esa aventura que es la vida, y que él desde los 16 años se había propuesto hacerla solo.
Veo con mucha lástima a la gente que se casa y hasta ahí llega, que deja de ser, o tiene muchos hijos y no sabe qué hacer con ellos. Pienso que la aventura humana es mucho más abarcadora, indica.
Es posible que sea ese criterio el que lo llevó en 1973 al Chile de Salvador Allende. Afiliado a la democracia cristiana, Oscar Poveda se encontraba justo en Santiago, en un seminario de formación política con profesores como Paulo Freire, y Simmerman, al que asistían jóvenes de varios países de la región. Él y el ya fallecido Federico Cabrera eran los únicos panameños. Días antes de la acción que depuso a Allende y que acabó con su vida, había podido ver ultrajes de los carabineros contra jóvenes estudiantes, pero recuerda que el día del golpe se oyó primero como un estruendo en el cielo, el ruido de aviones que nadie veía rompían la habitual tranquilidad del cielo chileno, y acto seguido los profesores les indicaron a los seminaristas que permanecieran en sus habitaciones, que no salieran, que podía ser peligroso. Tres días se mantuvo esa situación, hasta que fueron embarcados en un bus y trasladados a la embajada de Panamá, cercana al seminario, y que por esos días estaba atestada de chilenos que huían del gobierno militar encabezado por el General Augusto Pinochet. De la embajada –recuerda- nos llevaron hasta el aeropuerto en un bus con los vidrios tapados, así que no pudimos ver nada de la situación que transcurría en Santiago. Ya en el aeropuerto nos esperaba un avión de la Fuerza Aérea Panameña (FAP) al que, junto a nosotros, subieron decenas de chilenos, cuyo exilio había gestionado desde Panamá el General Torrijos.
Hijo de Belén Villarreal y Pastor Poveda, en sus primeros días en la Universidad de Panamá le pidió al profesor Ricaurte Soler una lista de las 50 lecturas más recomendadas. “No es que me las haya leído todas, pero eso marca una conducta de vida en la que no hay que tenerle miedo a la palabra”, asegura.
Y cuando le preguntamos dónde tiene “Hecho en Panamá” sus raíces, se traslada a esa especie de boom cultural de los años 70 y 80, y en donde destaca valores como Vilma Barba, Rafaela Moreno, Edgar Soberón Torchía y Roberto McKay, y subraya sus años en las tablas desde que José De Jesús Martínez (Chuchú) los estimulara para que hicieran teatro comprometido. De esa camada recuerda a Alfredo Arango, Roberto King, Delia Cortés y al ya fallecido John Ryan (Juan Dalvera).
Pero Oscar Poveda nos sorprendió con una apreciación que hasta ahora no se la habíamos escuchado a nadie, o más bien, de la que hemos escuchado todo lo contrario. El dijo por ejemplo entender la actual alianza electoral de la Democracia Cristiana con el Partido Revolucionario Democrático. Dijo que eso se debe a que son los únicos partidos programáticos y con ideología. Y Poveda tiene por qué decirlo. Sucede que cuando regresó de Chile fue cautivado por el discurso torrijista, abandonó la DC y se incorporó a los programas culturales que impulsaba el régimen de aquellos años.
a. Como una tendencia natural de la historia
b. Porque así lo han querido las potencias, que en el presente, dirigen los rumbos futuros del mundo.
Los países, como el nuestro, tienen tres alternativas:
Oponerse a esa tendencia por creer, por ejemplo, que es mala (Lo cual sería un suicidio) Tipo Cuba
Integrarse al modelo globalizado sacrificando su haber cultural (como el causante de su subdesarrollo) Tipo Puerto Rico
Aceptar lo inevitable procurando sacarle el mejor partido o, por lo menos, evitando el mayor mal. Tipo Chile Semblanzas: ¿Supone esta ofensiva mundializadora un desmembramiento de lo nacional? ¿Aun cuando supusiera una fusión que nos garantice presencia, el surgimiento de un nuevo producto no desplaza lo autóctono?
OP: Si esperamos una actitud bondadosa de parte de los poderes internacionales estaremos perdidos. Los medios, al igual que la Educación, son los responsables de comprender y difundir aquellos aspectos en los que debemos ser flexibles y aquellos que debemos proteger y fortalecer ( aunque sea por instinto o por sobrevivencia). Semblanzas: Hay quiénes se aferran a la tradición como una forma de preservar lo que hemos llamado lo nuestro ¿No es eso ir en contra vía, o retar a una manifestación universal que tarde o temprano terminará por devorarnos?
OP: Los panameños tenemos una histórica experiencia en esto de la globalización. Hemos sido víctimas de todos los imperialismos de moda; pero ese mismo hecho nos ha ofrecido un folklore tan rico y variado que aunque nos sacuda culturalmente nos enriquece y no nos extraña. Nos invadieron con el Jazz, por ejemplo, y nosotros les contestamos con Danilo Pérez.
OP: Lo “panameño” está definido desde hace un buen rato. Es único y es,
afortunadamente, multicultural. La individualidad, si es fuerte, no se pierde en la colectividad. Si es necesario se enriquece (y creo que eso es lo que ha ocurrido con Panamá). El reggae, por ejemplo, llegó sepa Dios de dónde; pero son los regeseros panameños los que mejor lo cantan en español. Semblanzas:¿No le parece un poco desfazado hablar de cultura nacional en momentos en que la globalización borra fronteras?
OP: La globalización, como todo en la vida, trae cosas positivas y negativas. A nosotros nos toca escoger. Es la eterna lucha del bien contra el mal. Semblanzas: Si la globalización supone un nuevo contexto, altamente competitivo, para las manifestaciones culturales de los asociados ¿de qué manera concibe la promoción y desarrollo del talento nacional?
OP: Para eso, primeramente, se creó el Instituto Nacional de Cultura.
Semblanzas: Hay proponentes para la creación de una industria de cine en Panamá ¿Cómo ve este proyecto?
OP: Todos los medios de comunicación tienen un papel fundamental que cumplir. Algunos en forma más masiva que otros. Hay un número importante de jóvenes panameños estudiando cine en el exterior. Algunos ya se han aventurado a hacer películas. Creo que el desarrollo de una producción televisiva es prioritario para países como el nuestro. Semblanzas: Si de globalización se trata ¿cuál sería –por ejemplo- para Panamá nuestro Señor de los Anillos.
OP: Por ahí anda ya. Sería cuestión de detectarlo y apoyarlo.
Semblanzas: En concreto, ¿cómo enfrentar los embates de la globalización?
OP: El Folklore es, tal vez, la actividad más organizada y de consumo masivo que tiene Panamá. Qué suerte, no?. Estoy hablando de Entidad Nacional. Es fuerte y es flexible. Es nuestra mejor arma contra los aspectos negativos que pueda aportarnos la globalización.