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Franceline Cabrera: guantes, piano y libros


Franceline Cabrera ya ha entrado en calor. Su cuerpo suda a mares. Está en plena acción luego de una hora de ejercicios. ¿Qué nos puedes decir acerca de la muchacha?. Preguntamos al entrenador Carlos Cruz, que supervisa sus entrenamientos. "Quieres saber de ella, pregúntale lo que desee. Con confianza, no hay problema?... /Pero..., es que no nos gustaría interrumpirla... está en plena actividad/. "No, no, mi hermano a usted no le podemos decir que no. Dele, dele... haga su entrevista". Carlos Cruz llama a la boxeadora e iniciamos la entrevista.
Franceline Cabrera, una joven de 19 años. Llena de sueños, ilusiones y metas. Ante ella varias cosas que elegir, o bien dedicarse a todas, el piano, los libros de cuentas o los guantes de boxeo. Aún no ha debutado, pero una de sus máximas aspiraciones es estar arriba de un ring intercambiado golpes. Lleva un año y medio de haberse metido a practicar el boxeo, por lo que cuenta con la suficiente preparación para tener su bautizo en el cuadrilátero. Se mueve en la categoría de las 26 y 130 libras (pluma y superpluma del boxeo femenino).
Ya de pequeña le gustaba eso de tirar golpes. Recuerda que cuando niña arregló con los puños en unas tres ocasiones sus diferencias con otras niñas de su edad. "Fue mi padre el que me sugirió meterme al boxeo. Me llevaba a Curundú a ver cómo se entrenaban los boxeadores y boxeadoras. Allí vi a algunas mujeres y eso me gustó mucho, me fascino. Así es que desde hace más de un año me metí a boxear. Lo único es que hasta el momento no he tenido la oportunidad de pelear, algo que deseo mucho", detalló Cabrera sobre sus inclinaciones por la práctica del boxeo.
Su existencia siempre ha estado ligada a los deportes. En la primaria y secundaria ya practicaba modalidades del atletismo como la carrera y el lanzamiento de bala. Y en ellos siempre contó con el apoyo irrestricto de sus progenitores, especialmente su padre. "Hay veces que soy medio floja y no me quiero levantar a correr, pero él me anima y salgo a hacerlo", refiere Cabrera.
LIBROS Y NUMEROS
Franceline comenta que el haberse metido al boxeo no lo hace por problemas económicos, pues cuenta con el respaldo de sus padres para educarse. Cursa el primer año en la Facultad de Administración de Empresas de la Universidad de Panamá. "Lo hago porque me gusta. Quiero asegurarme para el futuro por eso estoy estudiando. Pero en el boxeo también se pueden lograr muchas cosas. Por ejemplo, quizás no aquí, pero otros países como Estados Unidos, con una buena pelea uno puede ganar más que un mes de trabajo en una empresa o institución aquí en Panamá", analizó Franceline Cabrera.
La pugilista también señaló que el boxeo no es una actividad que tenga que interferir con el papel de esposa y madre de una mujer. "Usted ve el caso de Cristie Martin. Ella es la boxeadora número uno del mundo. Tiene esposo, tiene hijos y no hay conflicto en su vida", citó como ejemplo.
DIOS NO SE METE EN EL BOXEO
Cabrera no creció en un ambiente de violencia que la motivara a meterse a boxeadora. Todo lo contrario, es una joven evangélica que asiste a una iglesia cristiana donde le encanta tocar el piano. La ejecución de este instrumento musical es uno de las actividades que le gustaría perfeccionar, nos confesó. ¿Pero, cómo es posible que una persona evangélica toque el piano en una iglesia, escuche la palabra de Dios y a la vez se meta a boxear y esté dispuesta golpear a otra?, le cuestionamos.
"Dios no se mete en el boxeo. En este deporte hay que golpear al rival para ganar; sin embargo, no es algo que se tiene que hacer con odio, con saña, con violencia interior. Es sólo eso, un deporte. En ningún lado de la Biblia dice que no se puede boxear", responde con plena entereza y seguridad la novel púgil. Concluimos la entrevista. Franceline se ha enfriado un poco, aunque sigue sudando, ahora transpira menos. Intensifica el vigor de sus entrenamientos. Tira golpes al aire, hace laterales, se desplaza de un lado a otro, da saltos. Mientras, a lo mejor piensa en cuál será la primera rival que tendrá arriba del ring.
LAILA ALI
Hija del legendario púgil Muhammad Ali, de 22 años, ganó en su debut profesional el 8 de octubre de 200 derrotando por nocaut a April Fowler. Con una estatura de 1,77 metros de estatura y 76 kilos de peso, ha sido bautizada como la "Madame Butterfly" del boxeo femenino, Laila Alí es descendiente directa del ex campeón mundial de los pesados y de su tercera esposa, Verónica Kennedy. Muhammad Ali, definido por muchos como el mejor boxeador de todos los tiempos, ha transmitido la ambición y el descaro a su hija Laila. ¡Ahora es ella quien sube al ring!
JACQUIE FRAZIER
Una hija de Joe Frazier ingresó en las filas del boxeo profesional, decidida a pelear con una hija de Muhammad Ali. Jacqueline Frazier Lyde, una abogada de 38 años, con tres hijos. Jacqui Frazier debutó con éxito en el boxeo profesional. La hija del legendario Joe Frazier resolvió en un minuto y 23 segundos su combate con Teela Reese.
IRICHELLE DURAN
Irichelle Durán, de 25 años, es la hija de otras de las figuras más grandiosas del boxeo profesional en el mundo. Es la menor de tres mujeres, entre ocho hermanos. Su hermano Roberto Durán está dedicado también a boxear profesionalmente. Perdió su pelea de debut por decision dividida ante Geraldine Iglesias ( 1-1) la cual no mostró ningún talento en el entarimado del casino Hard Rock. Dos jueces votaron 39-37 a favor de Iglesias para darle su primera victoria profesional.
LAURA SERRANO
Laura Serrano, quien nació el 30 de octubre de 1967, es una versátil mexicana de 126 libras de peso. Serrano, capaz de hablar cuatro idiomas, es alguien a tener muy en cuenta cuando sube a un ring. Serrano comenzó a boxear en la Universidad Autónoma Nacional de la ciudad de México con la intención de perder peso y mantenerse en forma. Al igual que las boxeadoras de otros países, decidió dar un salto adelante y competir, y fue aquí donde los problemas comenzaron para ella. No en el cuadrilátero donde enseguida se convirtió en una magnífica púgil, sino fuera del mismo.
MIA ST. JOHN
Mia St. John, 32, un peso gallo que puede buscar peleas entre 125 lbs, y 130 lbs, dependiendo del rival, ha conseguido un nombre por sí misma. Los aficionados al boxeo la aman y la aborrecen; no hay punto medio con esta luchadora. Pero sin tener en cuenta cuáles sean los sentimientos, a decir verdad ella ha logrado que su nombre sea conocido por el público y esta luchadora es con quien el público se identifica cuando piensa en el boxeo femenino. Mia comenzó con el boxeo cuando era modelo, envió su foto a Don King y él inmediatamente la contrató. Tenía casi treinta años cuando comenzó su carrera profesional en el boxeo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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