La selección francesa de fútbol llegó el lunes a Japón para ajustar su puesta a punto con vistas a la defensa de la Copa del Mundo que conquistó como anfitriona hace cuatro años, mientras las lesiones de última hora siguen afectando a varios equipos en la cuenta regresiva.
Francia tiene programado un amistoso más, a jugarse el domingo ante Corea del Sur, antes de protagonizar el partido inaugural el 31 de mayo en Seúl frente a Senegal, por el grupo A.
Los defensores del título pasarán cinco días en el balneario japonés de Ibusuki, tratando de cicatrizar las heridas que les dejó la inesperada derrota que sufrieron el sábado en París a manos de Bélgica por 2-1. "Este lugar parece el paraíso. Es el lugar que necesitábamos para nuestra preparación", dijo el portavoz de la delegación francesa, Philippe Tournon.