La selección francesa acude hoy a Belgrado con la obligación de ganar a Serbia, que de ganar ya estaría en el mundial, en su objetivo de evitar la repesca para la clasificación para Sudáfrica 2010 y acallar las crecientes críticas en torno a su juego.
Con cuatro puntos menos que los serbios, los “bleus” afrontan un partido decisivo no sólo para su pase a Sudáfrica, sino también para su imagen, muy deteriorada tras el empate casero (1-1) con Rumanía, del pasado sábado, y la “mediocre” victoria que arrancaron a las Islas Feroe en agosto.
Franck Ribéry está en duda para este encuentro, porque el sábado volvió a lesionarse ante Rumanía.