Y sigue porque la que ha sido segunda revancha "post-final mundial" resultó decepcionante del lado italiano, no así de parte francesa. Estaba en juego el liderato del Grupo B, que veía en el mismo a Francia, con dos puntos de ventaja sobre una Italia que saltó al campo sabiendo que poco antes Escocia, con su triunfo ante Lituania, le había quitado el segundo puesto.
Pero Italia no saltó "a morder", a arrollar al rival en busca del temprano gol que le pusiese las cosas en su favor. Al contrario, apareció muy respetuosa. Y eso que se jugaba más que Francia.
El equipo italiano jugó tenso, como también lo estuvo el ambiente. Y es que pese a no estar sobre el terreno de juego los protagonistas de la polémica mundialista (ya retirado el francés Zidane y lesionado el defensa italiano Marco Materazzi, que recibió un cabezazo), el partido estuvo precedido de polémica y tensión.
Todo por un cruce de declaraciones entre las partes iniciadas por el seleccionador francés, Ramond Domenech, quien esta noche tuvo que seguir el partido desde la tribuna por sanción de la UEFA.
La tensión se palpó pronto. Iniciando por los silbidos con que los espectadores acompañaron la interpretación del himno francés, desoyendo lo que había pedido el día anterior el capitán italiano, Fabio Cannavaro, que había solicitado se aplaudiera como se hizo el pasado año en París con el de Italia.
Siguió dentro del campo con entradas nerviosas, brazos en alto incluidos, en unos primeros minutos bastante trabados. Por fortuna no fue a más y se pasó a un partido con unos inicios en los que una Francia bien plantada y con una buena presión ahogó a una Italia más tensa y que dejaba muy solo en punta a Filippo Inzaghi.
El técnico italiano Roberto Donadoni no había recuperado finalmente al goleador Luca Toni y se decantó por el veterano y oportunista Inzaghi, uno de los delanteros que mejor conviven con la línea del fuera de juego.
La selección italiana estaba tensa y temerosa del contragolpe visitante, apenas construía. Su medular vivía en la primera mitad de la garra, empuje y fuerza de su "todoterreno" Gattuso, quien vio a la media hora la cartulina amarilla y no estará ante Ucrania. La lucidez de Pirlo y De Rossi no aparecieron.
El equipo francés sorprendió con una alineación que veía al madridista Diarra en el lateral derecho.