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Frente a frente con un comisario

Modestia aparte, soy consciente del grado de influencia que tienen mis columnas en la opinión pública, por eso procuro que la ...

Egbert Lewis
Egbert Lewis

Modestia aparte, soy consciente del grado de influencia que tienen mis columnas en la opinión pública, por eso procuro que la misma esté lo más blindada posible para evitar inexactitudes y mucho menos lesionar honras. En ese sentido he tenido éxito, porque después de 25 años -salvo algunas amenazas que me causaron más risa que otra cosa- no ha habido en mi contra denuncias por calumnias o injurias; sin lugar a dudas, lo he hecho bien.

Es por ello por lo que hoy quiero hacer del conocimiento de ustedes una información que considero acorde con mi conducta, en cuanto a decir la verdad, aunque a muchos esto les amargue el desayuno.

Recién el domingo pasado, me encontré accidentalmente en la entrada del hipódromo con don Carlos Boza, quien desde hace algunos meses se integró al Cuerpo de Comisarios junto al exjinete Marcel Zúñiga --sobre quien también tengo un buen concepto-- y a José Grimaldo, quien conozco por referencia, pero --acepto-- nunca he tenido ningún tipo cercanía. Sin embargo, no dudo de su experticia.

 

A Carlos Boza lo conocí hace más de 20 años, cuando yo daba mis primeros pasos en la profesión y recuerdo que era un adalid intenso por los derechos de los apostadores, así como de los dueños de caballos. Su voz era un grito permanente, eso sí, respetuoso y decente, en los programas de radio y en los diarios nacionales junto a otros quijotes que luchaban por una hípica mejor.

Por eso me costaba creer que alguien con ese perfil, con una "educación hípica" incuestionable y con una formación personal a mi entender, sobresaliente, hubiera caído víctima del sistema.

Me costaba creer que Carlos Boza patrocinara que al público no se le presentara en vivo el video de frente sobre el incidente que se dio en la tierra derecha durante el clásico Presidente, realizado hace 10 días.

 

Así que tan pronto me saludó y entablamos conversación, no dudé en "cuestionarlo" sobre por qué no proyectaron las escenas del evento que, como anotamos la semana pasada, tenía un premio superior a los 100 mil dólares, el hipódromo tenía una concurrencia numerosa y, además, se trataba del clásico Presidente que, para sorpresa de muchos, contó con la presencia del mandatario y su vicepresidenta. Así que tenía que estar revestido de un manto de transparencia.

Según la versión de Boza (y yo le creo), la no proyección de la filmación fue un descuido del departamento de circuito cerrado. El comisario argumenta que él y sus compañeros se enfrascaron en el análisis y observación del incidente y dieron por hecho que lo mismo que ellos estaban viendo era observado por los hípicos.

Me reveló que hubo una discusión larga e intensa entre los tres, por lo complejo del caso, hasta que llegaron a la decisión de distanciar a Salustio. Yo le dije que la decisión me pareció perfecta.

 

No pretendo con esto eximir de responsabilidad al Cuerpo de Comisarios por esta falta, pero no cabe duda de que la responsabilidad no fue solo de ellos, porque no son los responsables de activar lo que se proyecta en los monitores. Esa es una gestión técnica, cuya responsabilidad es de los operarios del circuito cerrado.

Todo lo anterior explica por qué se tomó la decisión de proyectar el incidente durante la cartilla del sábado 4 junio, ya que no fue hasta que los comisarios regresaron a sus labores del pasado fin de semana que se dieron cuenta de la omisión que se dio el día del Presidente.

El comisario Boza me dijo que hubo cierta oposición de la administración a que se presentara la toma de frente una semana después porque, supuestamente, eso "despertaría el morbo de la gente". Craso error; nunca es tarde para enmendar una falla, mucho menos si esto sirve para despejar dudas y darle claridad al espectáculo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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