El ambiente estaba frío y hasta tenso.
Daba la impresión de que era algo así como una neblina gruesa y espesa en víspera de lo que se pronosticaba el mejor partido del día.
Por la ralla de la primera base, el equipo de casa a ritmo de samba, de ese contagiante ritmo brasileño que pone a mover el esqueleto.
Del otro lado del plato, en la zona de la tercera base estaba la batucada herrerana y la murga "La Mingambrea", con tonadas del carnaval, según ellos el mejor del 2008.