Al menos 22 viviendas fueron arrasadas en las últimas horas a causa del fuerte oleaje que desde hace casi dos semanas afecta a la costa pacífica salvadoreña, sin que se registren víctimas, informaron ayer fuentes oficiales.
La Policía Nacional Civil (PNC) dijo que las olas, que han superado los cinco metros de altura, destruyeron siete ranchos de paja en la playa Las Flores, en el departamento central de la Libertad, donde también algunos muros de ladrillo de algunas residencias fueron derribados por la fuerza de la marea.
Además, otras 15 viviendas se vieron afectadas en la playa de Garita Palmera, en el departamento occidental de Ahuachapán, cerca de la frontera con Guatemala.
La PNC y los cuerpos de socorro, quienes han prohibido a los pescadores que salgan a faenar, se mantienen en alerta por si se hace necesario evacuar a los pobladores de las zonas costeras.
Hasta el momento, las autoridades no han explicado a qué causas obedece el repentino crecimiento del oleaje y por cuánto tiempo podría mantenerse así.