El gobierno y la Iglesia Católica de Perú defendieron ayer al jefe No. 2 del Ejército, quien está detenido y procesado por presunto delito de tráfico ilícito de drogas en la modalidad de receptación.
"Espero sinceramente que él quede libre de responsabilidad", dijo el presidente Alberto Fujimori refiriéndose al jefe del estado mayor Tomás Marky, preso desde principios de este mes en un centro penitenciario común a la espera del resultado de una investigación.
"Es un militar que ha trabajado derecho, pero el poder judicial tiene competencia para investigar", dijo Fujimori tras reunirse en privado con el arzobispo de Lima Juan Luis Cipriani.
Cipriani lo calificó a su vez como "un hombre de conducta intachable y recta".
Un teniente, Omar Zegarra, acusado por narcotráfico en una causa no relacionada con la del general Marky, señaló a éste de haberse apropiado en 1995 de un maletín con un millón de dólares durante la captura de una avioneta con dos narcotraficantes colombianos.
El general, quien es el oficial de más alto rango procesado por delito de narcotráfico en la historia de Perú, alegó que es inocente y posteriormente entregó el maletín afirmando que éste nunca tuvo dinero alguno.
Antes que Zegarra, un coronel, Flavio Gallegos, desde la cárcel donde está recluido también por narcotráfico -en una causa iniciada por denuncia de Marky-, señaló igualmente a Marky de consentir la colusión de varios oficiales con el narcotráfico.
Fujimori destacó la labor realizada por Marky cuando como jefe de la unidad militar en el departamento de Ayacucho, combatió al narcotráfico y a la subversión.