A menos de un año de las elecciones, el presidente Alberto Fujimori renovó su gabinete con desconocidos, en medio de acusaciones de la oposición según las cuales intenta un tercer mandato consecutivo, contraviniendo la Constitución.
Tan pronto juramentó a sus cinco nuevos ministros, el mandatario respondió a sus críticos. "No es un gabinete pre electoral, sino uno que va construir el futuro del país", dijo.
De inmediato advirtió a sus flamantes ministros: "Nadie viene con su plan bajo el brazo", sino a continuar la gestión de sus antecesores para llegar a los objetivos trazados.
Los objetivos anunciados a principios de año son revertir la recesión, disminuir la pobreza y crear empleos.
Diversas encuestas registran que esos son, precisamente, los problemas más acuciantes que agobian a los peruanos, a quienes ya no satisface el insistente discurso de Fujimori de que derrotó a la subversión y estabilizó la economía.
Según el director de la Compañía Peruana de Investigación de Mercados, Manuel Saavedra, si Fujimori aspira a someterse a la consulta popular del 2000, debe superar esos problemas.
"Sólo cuando la población perciba que la economía le es promisoria, revertirán los índices en las encuestas, que le dan una desaprobación de 60 por ciento en promedio, contra una aprobación de 40 puntos", señaló.
En tal situación, el gabinete que reestrenó el fin de semana, el décimo primero en nueve años de gobierno, debe abocarse a estos problemas en un contexto económico internacional nada auspicioso, dijo a la