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Fútbol, cultura, actitud y baldes de agua fría

Las rondas de cerveza van y vienen hasta que se cumplen los 90 minutos reglamentarios. Si el árbitro es benevolente, el trámite del juego puede extenderse un


Egbert Lewis (egbert.lewis@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Las rondas de cerveza van y vienen hasta que se cumplen los 90 minutos reglamentarios. Si el árbitro es benevolente, el trámite del juego puede extenderse un poco más, y las rondas también. Al término de las acciones, el sempiterno panorama desolador, desconcertante y lúgubre. De repente, se apagan las sonrisas y nos inunda la desilusión.

Es la eterna historia de Panamá en todas las categorías que se han inventado del fútbol. Pero no aprendemos; ni los jugadores ni los técnicos y, mucho menos, la afición, que por años ha estado mirando fútbol sin ver, ha escuchado comentarios, pero no los oye y, por lo tanto, se ha dejado llevar por el sinsentido.

Negar que nuestro país ha mejorado en las lides del fútbol sería torcerle el ojo a la realidad, pero de allí a creernos una potencia en la región con jugadores poco dotados físicamente, con una liga que se mueve a gatas y técnicos con poco recorrido, es crearnos falsas expectativas; de ahí los lamentos después de los torneos en los que, usualmente, comenzamos bien, pero no subimos la loma.

Analizar el tema va más allá de las dimensiones del rectángulo sobre el cual se desplazan 22 tipos en[B]short[/B]. Estudiosos del tema coinciden en decir que el fútbol tiene mucho que ver con la cultura de los pueblos, entendiéndose por esta el conjunto de creencias, valores, habilidades, conductas y aspiraciones que los motivan para el logro de sus objetivos.

En el caso de Panamá, ante nuestra falta de “cultura futbolística” y el choque de esta con nuestra conducta relajada y liviana, a nuestros jugadores les cuesta comprender el calibre del compromiso que representa ser parte de una selección, para lo cual se necesita tener aptitudes, pero también la actitud a la hora de medirse con naciones que entienden que cada vez que saltan a la cancha lo que se juega es la patria y esta siempre es tema serio. Cuando se representa el honor nacional no hay cabida para el agrandamiento, la desconcentración y el menosprecio al adversario.

En parte allí radican las causas de nuestros fracasos porque transpolamos nuestra vida cotidiana al terreno deportivo y mientras no sumemos a nuestra cultura una dosis de humildad y una entrega a tiempo completo, seguirán moviéndose los cubetazos de birras, pero al final de cada juego, irremediablemente, nos caerán baldes de agua fría.


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865633
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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