Los brasileños se lanzaron a las calles para celebrar la proclamación de su país como sede del Mundial de 2014, lo que también fue respaldado por dirigentes deportivos y figuras del fútbol del continente americano.
Los festejos en Brasil implicaron a todo el país, pero fueron especialmente vistosos en las ciudades de Sao Paulo y Río de Janeiro, candidatas a organizar los partidos de apertura y clausura del segundo mundial que celebrará en su historia el país que ha conquistado cinco títulos.
El anuncio desde Zúrich de la confirmación de la sede brasileña fue saludado con desfiles de banderas a los pies del Cristo Redentor, una de las nuevas maravillas del mundo.