Tal como lo plasmamos hoy en nuestra portada, la Liga es una persecución a 160 kilómetros por hora, en plena vía citadina... y, con el agravante de tener una curva peligrosa bien marcada el próximo 3 de mayo cuando se realice el clásico más importante del mundo.
Los autos están dejando todo en la carretera, Barcelona en un Ferrari, elegante y lleno de buen fútbol, y Madrid en un BMW, más tradicional y lleno de resultados por la mínima. Nadie sabe cómo terminará... La bandera a cuadros espera.