Este año es de celebración múltiple para Gabriel José de la Concordia García Márquez, “Gabo”. Además de cumplir 85 años de edad, el novelista nacido en Aracataca, Colombia, también conmemora los 60 años de su primer cuento (La tercera resignación), 45 años de la publicación de "Cien años de soledad", 30 de haber obtenido el Nobel de Literatura y los 10 desde que empezó a publicar sus memorias, que atinadamente tituló “Vivir para contarla”.
Aunque su producción literaria y sus apariciones públicas ya no son frecuentes, Gabriel García Márquez indudablemente hizo lo suficiente mucho tiempo atrás para asegurarse un lugar en las mentes y corazones de todo el mundo, incluyendo a quienes lo ha criticado por su afinidad con algunos líderes mundiales que desafiaron el “establishment”

Su octagésimo quinto onomástico lo alcanzó con la salud mermada, lejos del Caribe colombiano donde vino al mundo, pero siendo todavía protagonista de la literatura universal y de la nueva Era Digital. Es así como su libro más emblemático, "Cien años de soledad", comenzó a comercializarse en formato digital desde el martes de esta semana, justamente cuando celebraba su cumpleaños refugiado en su residencia localizada en el exclusivo barrio del Pedregal de San Ángel, en la capital de México, país al que llegó de visita hace mucho tiempo y en donde echó raíces a principios de la década de los 60. Precisamente allí, “El Mago” escribió "Cien años de soledad", la que es considerada por él como su obra mítica.
Discreción. Vestido con traje de cuadros, camisa negra y corbata gris, "Gabo" aceptó que se le tomaran varias fotografías dentro de la casona, ubicada en el sur de Ciudad de México, donde entre 1965 y 1966 escribió su "Cien años de soledad".

El autor, que mostraba una gran sonrisa, aceptó que le tomaran las imágenes en el jardín de la residencia junto a su nieto, Mateo García, y su asistente, Genovevo Quirós.
“Gabo” llegó a México en 1961, animado por el también escritor colombiano Álvaro Mutis. Pensaba quedarse unas semanas, pero el país acabó convenciéndolo de alargar su estancia y fue inspiración para escribir "Cien años de soledad", obra cuya idea nació tras su lectura de "Pedro Páramo" (1955) del mexicano Juan Rulfo.
Esta semana, México celebra a "Gabo" con diversas actividades en todo el país, entre ellas dos exposiciones sobre la vida y obra del autor de novelas como "La hojarasca" (1955), "El coronel no tiene quien le escriba" (1961) y "La mala hora" (1962).
Referencia. Desde su primera novela, "La hojarasca", publicada en 1955 -antes había escrito cuentos y algunos los publicó en El Espectador-, hasta su última y breve novela, "Memorias de mis putas tristes", de 2004, e incluso ese librito que salió en 2010 con sus textos escritos para leerlos en público: "Yo no vengo a decir un discurso", lo que García Márquez ha conseguido es hacer a la gente más feliz, gozar con la música de sus palabras en medio de un mundo hostil y gris.
Con "El coronel no tiene quien le escriba", "El funeral de Mamá grande", "La increíble historia de la cándida Eréndira", "El otoño del patriarca", "Crónica de una muerte anunciada", "Del amor y otros demonios", "Noticias de un secuestro" o el primer volumen de sus memorias, "Vivir para contarlo", García Márquez ha hipnotizado a sus lectores desde la primera página y no los ha dejado marchar.
Una escritura de mago porque, como ha explicado en muchas ocasiones, "la escritura es un acto hipnótico"; el escritor dice que debe conseguir que el lector no despierte, algo que lleva mucha carpintería detrás, como él reconoce.
Alimentado en sus primeros tiempos por Hemingway y Faulkner y por el resto de los escritores del sur de Estados Unidos, en los que vio mucha concomitancia con su pueblo bananero de Aracataca, el autor de "Relato de un náufrago" encontró en su infancia y en toda su vida el mejor material para su literatura.
La cultura popular, las mujeres de las que siempre estuvo rodeado desde pequeño y las historias de sus abuelos -García Márquez se crió con los maternos (Tranquilina y el coronel Márquez Mejía) hasta los ocho años, cuando conoció a su madre, Luisa Santiaga- han alimentado el corazón de este poeta de la prosa que dice escribe para que le quieran un poquito más.
Algo que verdaderamente ha conseguido al traspasar todas las fronteras con su verbo torrencial con sabor a trópico y a música, y su declarado compromiso político y social.
Siempre ha sido un gran mediador, aunque algunos no le perdonen (entre ellos Mario Vargas Llosa, además de por otros desencuentros personales) su relación con Fidel Castro.
Pero es que, como explica la biografía sobre García Márquez y autorizada por él escrita por Gerald Martín, "Gabo no es un lacayo de los políticos, pero la amistad para él es sagrada, como la lealtad y la coherencia".
Nuevos tiempos. Carmen Balcells, agente literaria de García Márquez, dijo esta semana que esta celebración lo encuentra "un poco pachucho (alicaído)" de salud. Pero la buena noticia es que su obra sigue inmortalizándose y trascendiendo, ya que en coincidencia con el 85 aniversario del maestro, la editorial Leer-e (www.leer.es), en colaboración con Random House Mondadori, que tiene los derechos en papel de García Márquez, se publicó la edición digital de "Cien años de soledad" que se puede adquirir en la web por 5.99 euros (7.8 dólares).
"Pretendemos ocupar ese espacio nuevo, este nuevo soporte que no garantiza todavía grandes masas de lectores, pero sí grandes masas de compradores", señaló Balcells.
También dijo que en el momento actual, la industria literaria "no puede ignorar" la existencia de los medios digitales, que según aseguró, tienen un "poder infinito" y son uno de los descubrimientos "más efectistas del siglo pasado".
En medio de todo, nadie deja de recordar y reconocer a Gabriel García Márquez como siempre lo ha sido y no dejará de ser, un periodista.
"Es un periodista agudo, es un contador de historias, es un mamador de gallo (bromista), es un hombre de familia, gran amigo de sus amigos, un hombre de mucha ternura", recordó Jaime Abelló, presidente de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano que García Márquez ideó, creó y sostuvo junto a Tomás Eloy Martínez (q.e.p.d.), quien resumió el pragmatismo del Nobel, señalado que este siempre ha dicho que: "Los hechos no son como fueron sino como uno los recuerda". Y es muy cierto, porque quien haya leído a “Gabo” siempre queda con un grato recuerdo.
Su buen humorlo ha ayudado siempre.
“García Márquez siempre me pareció un ser clarividente, una persona dotada de muchas cosas maravillosas, de un gran sentido del humor, de una enorme lucidez, de gran creatividad, de gran sentido de respeto hacia el otro”.
Jaime Abelló
FNPI
Algunas cifras necesarias paravisualizar mejor la trayectoria de “Gabo”
$300
mil fue lo que cobró por el premio Nobel en 1982. Ahora el ganador recibe 1 millón de dólares y otros estímulos.
$7.80
La versión digital de su libro “Cien años de soledad” se puede bajar de la web por este precio.
2004
En este año salió la más reciente obra escrita por él: “Memorias de mis putas tristes”.
1994
Por iniciativa suya se creó la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI).