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Gabo y la música

Sorprende un poco saber que el único disco que Gabriel García Márquez se llevaría a la isla desierta es el de las Suites para violonchelo solo de Johann Sebastian Bach, y si lo obligan a escoger una se decantaría por la primera de las seis.


Sorprende un poco saber que el único disco que Gabriel García Márquez se llevaría a la isla desierta es el de las Suites para violonchelo solo de Johann Sebastian Bach, y si lo obligan a escoger una se decantaría por la primera de las seis. Una suite barroca, como las que escribió Bach para el violonchelo, es un conjunto de danzas —alemandas, courantes, minuetos, bourrées, gavotas, zarabandas y gigas— precedidas por un preludio que en un principio se improvisaba. Gabo nos sorprende porque conocemos la influencia en sus libros y en su vida (lo ha dicho él) del canto vallenato. Sorprende porque para él: Hablar de música sin hablar de boleros es como hablar de nada. ¿Por qué entonces la preferencia por un solo instrumento tocando una música popular antigua? Terco que es uno responde enfático.

Imposible leer a García Márquez igual, después de saber que ha dicho: Bartók es uno de mis compositores favoritos, he aprendido mucho de él. Mis novelas están llenas de simetrías como las que Bartók tiene en sus cuartetos de cuerda. En 1982 para la ceremonia del Premio Nobel, pidió que le pusieran de fondo el Intermezzo Interrotto del Concierto para orquesta de Béla Bartók. Eso sí, la parranda que vino después la amenizó una banda de vallenato.

El IV movimiento del Concierto para Orquesta —una obra que Bartók escribió en su lecho de muerte y que fue la última que nos dejó—, tiene la estructura simétrica que tanto agrada a Gabo. El centro de esa simetría es la interrupción que ocurre cuando Bartók inserta una marcha de la Sinfonía No.7 de Dmitri Shostakovich, con la intención de parodiar al compositor ruso. La marcha, a su vez, es interrumpida por unos trombones que se burlan de la mejor forma que saben hacerlo: por medio del glissando —unos glissandi que los libros de orquestación se han apropiado.

 

Gabo sorprende hasta que nos cuenta sus intimidades: la música me ha gustado más que la literatura; nos descubre sus hábitos: No logro escribir con música de fondo porque le presto más atención a ésta que a lo que estoy escribiendo; y nos desvela su perspicacia: Aunque no tengo ningún conocimiento musical técnico, puedo apreciar el uso de la forma, de la arquitectura en Bartók.

Bach, vallenatos, Bartók, boleros, Shostakovich; en la soledad de una isla desierta música es todo lo que suena.

Repertorio: - Johann Sebastian Bach Suite para violonchelo solo No.1; - Béla Bartók Cuarteto de cuerda No.4; - Béla Bartók Concierto para orquesta y Dmitri Shostakovich Sinfonía No. 7 (Leningrado)

 

fecha edicion
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923742
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América