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Gabriel García Márquez, una vida

En estas 762 páginas nos adentramos a muchas anécdotas casi desconocidas como que en sus años mozos vivió en un burdel, porque “en las mañanas se dormía” y con esto podía escribir mejor y en la noche se rumbeaba.


Se han escrito infinidad de biografías del Nobel Gabriel García Márquez, pero no es sino en esta prolija obra del inglés Gerald Martín, que realizó una rigurosa investigación por más de 17 años, sacando un primer manuscrito de 3,000 páginas que quedaron reducidas a 762 páginas, y en donde llevara a cabo más de 300 entrevistas, editado por la Editorial Debate y es en este momento el libro más vendido en Colombia y en buena parte de América Latina.

Si bien se han escrito una gran cantidad de biografías del Nobel, ninguna nos acerca tanto a él como esta, la que nos permite adentrarnos a su nacimiento en Aracataca, en el año 1928, un pueblo incrustado en la costa Caribe de Colombia y que fue el inspirador de Cien años de Soledad.

Después de leer esta biografía nos enteramos de que los personajes de casi todos sus libros existieron, y buena parte de ellos fueron miembros de su familia, llevando muchas veces la realidad a la ficción con ese realismo mágico que es propio de toda y cada una de las obras de Gabriel García Márquez.

 

Descubrimos otra parte de nuestro Gabo, el ser humano que nació y se pegó al abuelo para descubrir el mundo, que era un niño tímido, que poco le gustaba el deporte, pero si ha contado a través de su vida con una memoria prodigiosa que le ha permitido recordar a cada uno de sus familiares con detalles únicos, los que convirtió en las musas de su escritura develada básicamente en casi todos sus libros, sobre todo en su obra cumbre Cien años de soledad, El Coronel no tiene quién le escriba y El amor en los tiempos del Cólera.

Escribe su primera novela “La Hojarasca”, que le fue rechazada por la editorial Losada de Argentina. Este rechazo fue un rechazo a él no a la novela, por lo que siguió escribiendo su columna la Jirafa bajo el pseudónimo de Septimus palabra que la acoje de la obra “Señora Dalloway de Virginia Woolf”

Cuenta el autor que nuestro Nobel fue gran admirador de esta autora, a la que encontraba una mujer con mucha garra, pero además disecaba con furor las obras de Camus, Faulkner, quien finalmente fue una fuente de inspiración de toda la obra del Gabo.

 

En estas 762 páginas nos adentramos a muchas anécdotas casi desconocidas como que en sus años mozos vivió en un burdel, porque “en las mañanas se dormía” y con esto podía escribir mejor y en la noche se rumbeaba. Que al final eran dos de las cosas que más le han gustado toda su vida.

Se inicia escribiendo poesías por encargo a sus compañeros de colegio en Zipaquirá. Intentó ser abogado para complacer a su padre, pero la escritura fue la que siempre le movió su andadura. Tuvo muchos oficios, entre ellos vendedor de enciclopedias, lo que le permitió recorrer toda la costa colombiana.

Su inclinación por la justicia social nace del Bogotazo, por allá por 1948, que es donde establece eternos lazos con Alfonso López Mickelsen, quien fuera también su profesor de Derecho Constitucional y luego su cómplice en las parrandas vallenatas que son parte de la historia del Gabo y que fueron iniciadas por Abelito Antonio Villa, pionero en la grabación del Vallenato.

 

Fue entrañable amigo de Álvaro Mutis, a pesar de que Mutis siempre fue un poeta de ultraderecha a quien saludaba: “¿Qué es la vaina?”, saludo que se repitió por los siguientes 50 años de amistad.

El autor de esta biografía no permitida, pero si tolerada, tal como señalara García Márquez, quien posteriormente acepta que cada escritor debe tener su biógrafo inglés, aceptando de alguna manera el trabajo prolijo y excelente de este escritor e investigador, que nos recuerda que la obra de García Márquez siempre trata de una espera y la esperanza, en relación a acontecimientos que tal vez nunca lleguen a producirse, como suele ser.

Se casó con su novia de siempre Mercedes Barcha, de quien admite estuvo enamorado desde que ella tenía 9 años y los dos se refugian en México, exiliados después de que la situación en Colombia se tornara difícil y a él lo relacionaran con el M-19 y es en México donde alterna con una generación de autores que quedaron para la historia como Alejo Carpentier, Miguel Ángel Asturias, Juan Rulfo, José María Arguedas y posteriormente conoce a Carlos Fuentes, Julio Cortázar y Mario Vargas Llosa de quien nunca tuvo un gran apego por sus diferencias políticas. Es allí en México que en 18 meses escribe su gran obra maestra “Cien años de Soledad” que es publicada por la Editorial Sudamericana de Argentina, en esta ocasión con vítores y ovaciones.

 

El siempre dijo que no era ni pretendía ser un intelectual, que solo quería ser el quijote latinoamericano por lo extraordinario de las grandes contradicciones de este continente en el que vivimos y de alguna manera lo consiguió con su obra “Cien años de soledad” que expresa el sentir de todo un territorio latinoamericano.

Una de las anécdotas contadas en este libro fue su entrañable amistad con Omar Torrijos y muchos otros mandatarios del momento como lo fue Felipe González, Carlos Andrés Pérez, Fidel Castro, entre otros que se ganaron su respeto por su creencia en la justicia social.

El estaba como todo el mundo viendo la boda de Carlos y Diana Spencer en Londres cuando el 31 de Julio de 1981, sufre uno de los dolores más grandes de su vida, la muerte del General Torrijos, quien lo había invitado en ese periplo que lo llevó a la muerte y en ese avión sobraba un puesto, el del Gabo.

Residiendo en México se consagra como escritor para lo cual usará siempre rosas amarillas como forma de evitar el mal de ojo, mismas que hace llevar cuando le entregan el premio Nobel de Literatura en Estocolmo, el 21 de Octubre de 1982, e hizo traer de Colombia a sus grandes amigos que no pasaban de diez y se fletó un avión para el gobierno que acompañaría al Gabo, vestido de Liquiliqui a recibir este premio que fue considerado en el mundo entero como el latinoamericano que rompió moldes y abrazó la esperanza de un mundo mejor. Posterior a la entrega de este premio entrevistan a su madre que tenía el teléfono dañado y la observación que hizo fue “ojalá que Gabito después de este premio me pueda arreglar el teléfono.”

El autor sin duda nos lleva a releer toda la obra de García Márquez, introducirnos en sus laberintos de mariposas y colores, viajar por un Macondo y conocer a todos los personajes de su obra, saber cómo pensaba este costeño que, por encima de cualquier cosa, siempre ha estado orgulloso de sus raíces y renegó a toda costa de hablar y conducirse de otra forma que no fuera la que aprendió en su casa, con sus abuelos y con sus más de diez hermanos.


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514846
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América