No hay que dar tantas vueltas para esta competencia. Panamá está obligado a ganar esta eliminatoria del III Clásico Mundial de Béisbol, para así salvar el poco honor que nos queda.
Y es que nuestro país ha sido pisoteado en estos torneos. Así queda demostrado con las cinco derrotas en cinco partidos en los Clásicos Mundiales, y el hecho de ser relegado a una eliminatoria. Además, lo impensable: el juego sin hit ni carrera que nos propinó Holanda.
Soy directo. De no lograr el objetivo sería otra gaznatada a la historia del béisbol.
El fracaso traerá consigo despidos en la dirigencia, porque así lo voy a exigir.
¿Será fácil este torneo? Claro que no, pero como país anfitrión y por las figuras que tenemos, estamos obligados a cantar victoria.