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Ganas institucionales

Es hora de que Panamá tenga un Ministerio de Cultura. Los años de malas políticas han relegado a la cultura a niveles de Instituto, una cosa menor, sin la entidad de un Ministerio.


“Cambio” es la palabra más pronunciada en estos días en Panamá. Panamá quiere cambiar, Panamá quiere crecer, Panamá quiere repartirse mejor entre los panameños y Panamá quiere también cultura, en otras palabras, una buena y eficiente gestión de la cultura.

En esta época de vacas gordas que nos está tocando vivir es importante que, como en el sueño profético de José en la Biblia, seamos previsores y guardemos para cuando nos toquen las vacas flacas que siempre vuelven. Y guardar, es invertir en activos culturales.

Es hora de que Panamá tenga un Ministerio de Cultura. Los años de malas políticas han relegado a la cultura a niveles de Instituto, una cosa menor, sin la entidad de un Ministerio. Cuando salimos al extranjero a representar a nuestro país no vamos acompañados de un ministro, sino de un director. Y no se engañen: fuera saben que un ministro es más que un director y que un instituto no equivale a un Ministerio, ni siquiera jurídicamente. Las fotos entre nuestros representantes y los de otros países tienen un aire de condescendencia por parte de los ministros de cultura de nuestros vecinos. Y no dicen nada por diplomacia, no porque les falte razón.

Y está, claro, el tema del presupuesto. Un Ministerio siempre contará con un presupuesto mayor y tendrá más peso en el Estado. Y aquí saltan las alarmas. Creo que muchas veces al Gobierno le estorba la cultura porque cree por una parte que no es una inversión y además en materia de Estado, no le conviene que las mentes pensantes y creativas estén cerca de la gestión del mismo.

El Ministerio de Cultura estaba casi listo, el diputado José Isabel Blandón había conseguido unanimidad para el proyecto pero el presidente Martinelli lo vetó desechando, sin mucho argumento, una oportunidad histórica para hacernos crecer a todos como país y no solo como edificios de lujo. Pero ese eso ya es pasado.

Ahora José Isabel Blandón es Alcalde de la capital y Juan Carlos Varela presidente electo. Este es un buen comienzo para una historia que se puede escribir. Tenemos a los actores necesarios y hemos superado, vía las elecciones generales, la etapa de veto. Hoy nada impide que esa propuesta con la que unánimemente quisimos crecer como país salga adelante. Juan Carlos Varela tiene en sus manos la gran oportunidad de dotarnos con un Ministerio de Cultura que ponga en marcha los grandes proyectos que nos coloquen como sociedad a la altura del milagro económico que se predica a los cuatro vientos.

La cultura eleva la productividad, hace crecer a la economía, genera riqueza. En cultura se invierte, no se despilfarra. Creo que sería un grave error no encarar con firmeza esta necesidad y nombrar a una persona competente frente a ese Ministerio. Se me ocurren nombres, veo perfiles perfectos, conozco a grandes gestores y seguro que muchos de ustedes también. Solo hace falta voluntad política y ahora, pasada la euforia de las elecciones, toca gobernar, toca responder a las necesidades de los votantes. Y esta es una de ellas.

Entrevisté los otros días a Santiago Roncagliolo, escritor peruano y ganador entre otros del premio Alfaguara de Novela 2006. Comentábamos el auge de la literatura peruana y me decía que ahora el estado que antes veía la cultura como un gasto, la ve como el lugar donde dar buenas noticias a la gente, donde el país se muestra al mundo por lo que crea y aporta y no solo por los conflictos y los problemas. Me gustó esa reflexión. Ha habido una transformación en la conciencia del estado peruano que yo reclamo para Panamá.

La diplomacia también se hace con la cultura, el PIB también y sobre todo, con cultura, se crea una sociedad más sólida y crítica. Al presidente le corresponde aceptar el reto. Hay recursos y talento para hacerlo. Faltan ganas, las ganas institucionales del Sr. Varela.


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929141
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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