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Gases del oficio

Tengo la impresión de que el año se ha ido, literalmente, volando. Hace unas pocas fechas yo tenía quince años y míreme ahora, en la mitad de


Héctor Collado (Escritor) / Escritor

Tengo la impresión de que el año se ha ido, literalmente, volando. Hace unas pocas fechas yo tenía quince años y míreme ahora, en la mitad de un 2012 con un tiempo del estado amenazado por lluvias de voces y arengas e inundaciones de yo te acuso y “fuiste tú”, como dice la canción. Siempre afanados con que llegue el viernes con su promesa de “horas felices”, fútbol o boxeo… y malhumorados, cuando las últimas horas del domingo amenazan con un lunes malquerido de estrés laboral, tranques urbanos, tardanzas y restos. ‘Gases del oficio’, diría mi abuelo.

He vuelto a escuchar, soy reincidente y confeso, conversaciones ajenas, de parada o de metrobus. Aquellos que me abonan, de manera involuntaria, sus testimonios de vida son recurrentes en sus tratos con el tiempo, su administración. Algunos lo observan filosóficamente, a otros le importa una “hipotenusa” y a muchos, la mayoría, no les alcanza para coronar sus propósitos.

Pienso que, peatón o pasajero, sigues siendo injusto contigo, cuando no has logrado equis objetivo, tarea, proyecto, paseo, y te refugias en el comodín de la frase: “No tengo tiempo”. Parece que te abandonaras, mas bien te acomodaras a lo que comúnmente llamamos “lo que Dios quiera”. ¡NO! Aunque en ninguna parte de la Biblia diga: “Ayúdate que yo te ayudaré”, estaría bien abrir trocha por ahí para empezar. ¿Muy Coelho? Nadie es perfecto.

De verdad nadie es dueño del tiempo (ni de la vida ni de la muerte). Es este el que lo tiene a uno, nos sujeta por la manga, nos arrastra. Por eso, una hora no son 60 minutos del reloj sino la suma de lo que hiciste o dejaste por hacer… Un día, 24 horas, por lo menos ocho de ellas, deben usarse para construir la columna de tus sueños.

Un minuto es un segundo que ha crecido, una hora es el minuto envejecido. El final del día es el sepelio de 24 latidos que pudieron valer la pena, o ¿no? Recuerda: el único lugar donde la palabra éxito está antes que trabajo es en el diccionario. Y si seguimos hurgando: esfuerzo, lucha, pelea están antes que victoria. ¿Me sigues?

Por eso llena bien el hoy; agradécelo que es tuyo, para ti solito. Lo que no hiciste ya no se hizo y de veras no importa… Todo lo que hagas o dejes de hacer debe ser para vencer… ¡Préndela!


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821281
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América