Un hombre que mereció su oficio de poeta, no hay quien dude; que con su obra periodística ilumina la vocación de los hoy denominados comunicadores sociales; y un ciudadano íntegro sopla algunas palabras a la conciencia…
No hay redención sin martirio... para ser libre se necesita, en primer lugar, querer serlo; en segundo lugar, deber serlo; y, en tercer lugar, no dejar de querer serlo.
Panamá quiso ser libre porque debía ser libre. Y si no tiñó de sangre el acero al luchar por su autonomía, fue porque en los instantes supremos de sus anhelos libertarios no había contra quién blandirlos; porque tuvo la rara habilidad de vivir en paz en medio de intensas revoluciones.
Rompimos la cadena española porque éramos españoles, porque heredamos ese orgullo invencible (…) esa noble altivez que odia cadenas y grillos.
El ruin no sabe agitar las alas de su espíritu; el ruin no ama el vuelo; el ruin maldice de ser hombre y suspira por ser cocodrilo; ese no puede amar la gloria porque no puede ser libre.
Porque amábamos la gloria, amamos a Colombia y la patria fue hacia Colombia, tal como pequeña hermana acude a la primogénita de la familia en busca de calor y amparo.
Y sentada en la mesa, vio malas caras. Oyó ásperos gritos de injuria. Vio crisparse puños enemigos en su contra, allí donde creyó vivir en buena y santa paz como quien vive en el seno de patriarcal familia. Y como el Istmo no podía vivir en la ignominia, porque de España aprendió a ser altivo, abandonó la casa de la hermana; volvió a su propia casa, risueño, aunque fatigado…
Con todo, la emancipación es incompleta, si advertimos que todavía nos falta –digámoslo con dolor- esa necesarísima educación de carácter, que tan eficazmente han sabido utilizar los pueblos anglos y algunos de nuestro continente hispanoamericano.
No debe ser un pueblo mera acumulación de calibanes obsesionados únicamente con la idea de lucrar ordeñando vacas y especulando en todos los órdenes de la vida de los negocios.
Recordad esa fenicia especuladora… sin embargo, ese pueblo tan rico, tan incansable, tan expansivo, pereció porque carecía de ideales. Descuidó el cultivo del espíritu y por descuidar el cultivo del espíritu, no pudo jamás crear la idea de patria. Soldado que se alquila, soldado que traiciona. Por ignorar o querer ignorar el concepto de patria, se puede desaparecer dejando solo una siniestra estela de cobardía y egoísmo.