La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) pagó, mediante un contrato a dedo, 36.5 millones de euros, entre 2009 y 2016, a una empresa por suministrarle camisetas para árbitros que no se usaban por su mala calidad y que pagó a cambio comisiones a José María Villar y Juan Padrón.
Este es uno de los aspectos que investiga el juez Santiago Pedraz.
Se trata de la concesión a la empresa Estudio 2000, de un contrato para proveer material deportivo a la RFEF del que se benefició el vicepresidente económico de la federación, Juan Padrón -también en prisión-, "arropado", dice el juez, por el propio Villar.
A cambio de dar el contrato a la empresa, tanto Padrón como Villar desviaron fondos federativos a su patrimonio particular, a través de operativas societarias complejas, explica el juez.