Un general de ejército, felicitado el martes por el presidente Ricardo Lagos, fue detenido por orden de un juez que lo acusa de complicidad en el asesinato de un sindicalista opositor durante la pasada dictadura.
El general Hernán Ramírez Hald, que sólo el lunes pasó oficialmente a retiro, fue interrogado ayer durante una hora y media por el juez Sergio Muñoz, que lo envío detenido al Regimiento de Telecomunicaciones.
Muñoz investiga el homicidio del sindicalista Tucapel Jiménez, baleado y degollado en 1982, por miembros de la Dirección de Inteligencia del ejército y por agentes de la policía represiva del general Augusto Pinochet, según la investigación judicial.
Ramírez, que hasta el lunes dirigió el Comando de Industria Militar e Ingeniería del ejército, es el primer general activo y miembro del alto mando en ser enjuiciado por su vinculación a un caso de violaciones a los derechos humanos.
El oficial demoró dos semanas en ponerse a disposición del juez y hace una, pidió su retiro anticipado del ejército para desvincular a esa rama castrense de su problema judicial, según informó el mismo ejército.
Tras declarar ante Muñoz, el oficial fue trasladado al recinto militar donde quedó arrestado.
Lagos recibió ayer a Ramírez por casi una hora en el palacio de gobierno para felicitarlo por su actitud de renunciar para evitar problemas al ejército, según explicó reiteradamente el mandatario, que insistió en que no fue una intervención en el ámbito judicial ni trató de enviar señales a los militares.
Coincidentes versiones de prensa señalan que el ejército inauguró con Ramírez una nueva política respecto a los militares activos que sean procesados en casos de abusos: deberán pasar de inmediato a retiro y después entregarse a los tribunales.
Lagos apoyó decididamente esa política, pese a los graves críticas que su decisión de recibir a Ramírez despertó entre activistas de derechos humanos.