El general Hernán Ramírez Hald renunció ayer al ejército para no involucrar a su institución en un proceso judicial que lo acusa de complicidad en el asesinato del sindicalista opositor Tucapel Jiménez, en 1982.
Un comunicado del ejército dijo que Ramírez anticipó su retiro, previsto para diciembre, porque "se siente inocente de los cargos judiciales que se le presumen", dijo un comunicado del ejército.
La nota agregó que Ramírez jubiló para "excluir al ejército de cualquier vinculación que pudiera pretenderse con motivo de esta situación (el enjuiciamiento)".
Ramírez era hasta ayer el jefe del Comando de Industria Militar e Ingeniería del ejército y, desde el jueves, el único general en servicio activo encausado en un caso de violaciones a los derechos humanos.
El juez Sergio Muñoz procesó a Ramírez hace una semana, pese a lo cual el oficial no se presentó ante el magistrado para que le comunicará su situación procesal.
Cuando Ramírez Hald declare a Muñoz, éste lo podría dejar detenido en algún recinto militar por su supuesta complicidad en el homicidio del sindicalista.
Tucapel Jiménez fue baleado y degollado en 1982, cuando organizaba la primera protesta nacional contra la dictadura de Augusto Pinochet.
Hace una semana Muñoz detuvo y procesó al ex auditor general del ejército, general retirado Fernando Torres Silva, acusado de complicidad en el crimen.Torres fue liberado el lunes provisionalmente tras pagar una fianza equivalente a unos 5.300 dólares.