George Springer conectó tantos jonrones cruciales que era el candidato obvio para ganar el premio al Jugador Más Valioso de la Serie Mundial. Si hubiera un premio al jugador más expresivo, se lo habría llevado también.
Y esa es la parte más notable de esta historia. El primer bate de Houston se abrió paso a leñazos hacia la conquista del galardón. El miércoles, bateó un jonrón y un doble para que los Astros se coronaran por primera vez en su historia, al vencer 5-1 a los Dodgers de Los Ángeles en el séptimo juego.>VEA TAMBIÉN: Dodgers empatan la serie ante Astros

De niño, Springer tenía problemas tan graves de tartamudeo que frecuentemente guardaba silencio, a menos que estuviera con familiares o amigos cercanos. Con el tiempo, ha mejorado tanto que no duda en conceder entrevistas, incluso en la televisión nacional. Y jamás parece rehuir los reflectores.
En julio, portó incluso un micrófono mientras participaba como jardinero central en el Juego de Estrellas.>VEA TAMBIÉN: Astros de Houston gana su primera Serie Mundial
A los 28 años, el guardabosque ha aprovechado todas las oportunidades que ha tenido durante este Clásico de Otoño para hablar de la SAY, una asociación que atiende problemas de tartamudeo en jóvenes.
Y si lució enfático con la voz, lo fue aún más con el madero.
Igualó a Reggie Jackson (1977) y Chase Utley (2009) con la mayor cifra de jonrones en una Serie Mundial. El egresado de la Universidad de Connecticut es el primer bateador que conecta cuatro vuelacercas en fila durante un solo Clásico de Otoño. Impuso otra marca, con ocho extravases. “Es un sueño convertido en realidad”, dijo el jugador. >VEA TAMBIÉN: Astros, por el título soñado