A la octava jornada de campeonato y con un proyecto puesto bajo sospecha después del escaso botín fraguado, el Getafe de Michael Laudrup se puso en marcha impulsado por su primer triunfo liguero, conseguido por marcador de 2-0 (goles de Kepa y Casquero), ante un Murcia que tuvo buena mano para el juego, pero escasa determinación.
Una táctica ejecutada a tiempo, por el técnico danés, espoleó al equipo madrileño. Laudrup no suele perder la compostura. Su talante ofrece el mismo dibujo cada vez que se asoma a la presencia pública. No suele dejarse ver fuera del banquillo a lo largo de un partido.
Sin embargo, el run run de la grada sacó al técnico de su sosiego.
El Getafe no fue capaz de tirar a puerta en la primera mitad ni siquiera se aproximó con peligro. Ni una jugada. Ni dos pases seguidos.