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Gigantes con pies de barro


Dieron alegrías y motivos de orgullo a sus hinchas hasta que la fuente del fútbol se secó, las estrellas eclipsaron, los puntos escasearon, las deudas crecieron, el aviso luminoso cambió por un cartel que anuncia 'quiebra', el patrimonio se dilapidó y la amenaza del descenso se tornó pan de cada día.

Son equipos de fútbol en Sudamérica que antaño fueron símbolos y hogaño zozobran en la retaguardia de una Liga, pasan el sombrero de partido en partido, hacen y repasan cuentas para no cerrar y parecen arrastrarse en una cristalería como gigantes con pies de barro.

El Racing de Avellaneda, primer campeón Intercontinental que tuvo Argentina, en 1967; los brasileños Fluminense y Vasco da Gama, el Olimpia, 'decano' paraguayo; el América colombiano y el Cobreloa chileno, dos reincidentes subcampeones de la Copa Libertadores, todos saben que si el fútbol no se hace fácil, resulta imposible.

 

No muy distinta es la suerte de Caín que afecta al Sport Boys peruano o el Bolívar boliviano, ávidos todos de un auténtico mecenas que los ponga de nuevo a canchas decentes para entrenarse y los saque de los autobuses que suelen usar para jugar de visitante.

En problemas desde hace varias temporadas y en riesgo de perder la categoría, como ya le ocurrió en 1983, el Racing de Avellaneda estuvo en manos de una empresa comercial hasta hace dos meses para evitar su desaparición por una deuda de 60 millones de dólares.

De vuelta al control de los socios, el Racing debe sumar en la actualidad una gran cantidad de puntos para evitar el descenso, a mitad de 2009, una situación similar a la de la temporada 2007-2008, en la que debió disputar la 'Promoción' con el Belgrano de Córdoba.

 

El Vasco da Gama y el Fluminense, dos entidades centenarias en Río de Janeiro, cunas de Roberto Dinamite, Romário y Rivelino, entre muchos astros, son las más recientes víctimas de la oscura gestión económica de sus ex directivos, y candidatos fuertes al descenso a la segunda división, como ya le ocurrió al Corinthians.

El ex presidente del Vasco Eurico Miranda tiene abiertos varios procesos por presuntas estafas y desvío de recursos del club, sin fútbol para ganar ni dinero para fichar refuerzos.

Sin jugadores talentosos, vendidos a Europa para 'hacer caja', el Fluminense es hoy una caricatura del que el 3 de julio pasado perdió la final de la Copa Libertadores con la Liga de Quito.

 

Como si fuera poco, los ingresos por la taquilla de la final de la Libertadores, cerca de 1,5 millones de dólares, los embolsó el gerente, el ex mundialista Branco, para resarcir una deuda de 1994, cuando era jugador del equipo.

El Olimpia, tres veces campeón de la Copa Libertadores, sufre hace varias temporadas la peor crisis institucional y deportiva de su historia, y pese a haber cambiado de entrenador varias veces.

La última 'víctima' fue Gustavo Costas, pero desde el 30 de agosto poco y nada ha podido hacer su sucesor, el ex portero uruguayo-paraguayo Ever Hugo Almeida.

 

La mala racha del equipo 'decano', que sigue anclado en la zona baja de la clasificación del Torneo Clausura, ha llegado a tal punto que este año tiene pocas posibilidades de obtener una plaza para disputar una competición internacional en 2009.

Además de estas penurias, últimamente ha contrarrestado amenazas de remate de su estadio como consecuencia de demandas judiciales entabladas por sus acreedores, entre ellos algunos ex jugadores.

Con 31 años de vida profesional y ocho títulos nacionales que lo han convertido en el cuarto equipo más ganador en la historia del fútbol chileno, el Cobreloa pasa por una sequía que comenzó en 2004, cuando ganaron los torneos de Apertura y Clausura, y Patricio Galaz fue el máximo goleador mundial con 42 tantos en la temporada.

Con la conducción de entrenadores hoy añorados, como Andrés Prieto y Vicente Cantatore, y con jugadores inolvidables, como los uruguayos Washington Olivera y Jorge Luis Siviero, Héctor Puebla o el 'Chueco' Víctor Merello, el equipo de Calama alcanzó dos finales de la Copa Libertadores (1981 y 1982).

En los últimos cuatro años la historia se ha resumido en decepciones y campañas mediocres para una hinchada exigente, que enfurecida ha despedido con insultos y hasta uno que otro conato de pelea a jugadores y técnicos.

El último en salir por la puerta trasera, hace pocas semanas, fue el paraguayo Gustavo Benítez, a quien lo reemplazó en el banquillo Marco Antonio Figueroa, 'El Fantasma', goleador del equipo en 1993 (18), cuya misión, casi imposible, es llevar al equipo, por lo menos a la liguilla final del torneo de Clausura.

La explicación de todo está en el fin de los aportes financieros de la mina de Chuquicamata. Los pesos menguaron y con ello la calidad de técnicos y jugadores.

La austeridad financiera ha sido más visible este año, cuando la plantilla hasta ha tenido que desplazarse en autobús y no en avión para cumplir sus partidos de visitante.

El América, con doce títulos el equipo más representativo del fútbol colombiano después de Millonarios (trece), y el actual campeón, el Boyacá Chicó, derivan sus crisis de la falta de dinero para pagar sus modestas plantillas.

Para los 'diablos rojos' del América la época de las vacas flacas comenzó en 1996, al caer en la llamada 'Lista Clinton', que supone la congelación de todos los activos de las personas y compañías en EEUU, y prohíbe cualquier transacción económica entre ellos y cualquier ciudadano estadounidense.

Desde entonces, el equipo de Cali sobrevive únicamente con lo que le dejan las entradas de los aficionados al estadio.

El equipo favorito de los bolivianos, el 'poderoso' Bolívar, vive una auténtica travesía por el desierto desde que obtuvo el torneo Clausura hace dos años, demasiado tiempo para su afición estimulada con quince títulos nacionales, cerca de la mitad de los disputados desde que se fundó la Liga, en 1977.

Como si fuera poco, la 'academia celeste' "gasta el doble de lo que genera", según su presidente, el millonario Marcelo Claure.

El empresario confesó que el club "se está comiendo su patrimonio", que en 2000 era de siete millones de dólares y en la actualidad no pasa de dos millones.

En el Sport Boys del Callao los jugadores llevan cinco meses sin cobrar. En un esfuerzo para paliar el problema del emblemático club del primer puerto peruano, el alcalde de uno de los tantos barrios de El Callao organizó el pasado fin de semana un maratón televisado, animado por artistas peruanos, que recaudó uno 17.500 dólares.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América