Juegos perfectos hay pocos y casi perfectos cualquier cantidad, pero sin duda alguna en el béisbol son momentos inolvidables para todo jugador que participa en uno de esos juegos y sobre todo para el lanzador que lo propina.
Participar en ocho partidos casi perfectos es una dicha que no tiene cualquiera y más cuando se tiene una presencia bastante directa, después del lanzador, como es el caso del receptor. Este honor lo tiene el ex grandes ligas Gilberto Reyes, quien se encuentra en Panamá.
Los perfectos son aquellos juegos donde un lanzador no permite a nadie llegar a base; no concede boletos gratis a la inicial, no golpea y su cuadro no le comete errores a la defensiva y por supuesto sin imparables ni anotaciones.
Con menos ponderación, pero con igual rango de hazaña están los casi perfectos o “no hit no run”, también abreviados a “no hitter”.
El béisbol de las grandes ligas registra muchos de estos episodios de alegría y al igual que el lanzador, un receptor disfruta del mismo.
Gilberto Reyes, oriundo de República Dominicana, estuvo presente en un “no hitter” cuando era receptor de los Expos de Montreal en la temporada de 1991 y fue ante los Dodgers de Los Angeles.
“Es gracioso porque dos días después Dennis Martínez le tiró juego perfecto en esa misma serie ante los Dodgers. En tres juegos le tiramos uno sin hit y uno perfecto”, recuerda gratamente Reyes quien está en nuestro país para participar en la Liga Profesional con los Macheteros de Azuero.
“Fue grandioso y he visto tres juegos perfectos, pero no he tenido la oportunidad de catchear uno”, destacó el ahora instructor de lanzadores.
Reyes acumula en su historia de pelotero profesional en Estados Unidos ocho “no hitters” desde que estuvo en la categoría para novatos, hasta las mayores. Pero recuerda uno en especial en sus primeras temporadas.
“Tengo ocho no hitters y a grandes lanzadores; recuerdo que a Sid Fernández le catché uno en la Rookie League y el señor nada más y nada menos que ponchó a 19 bateadores... algo grandioso” señala el técnico.
En grandes ligas el hecho se dio un 26 de julio de 1991, llevándose la gloria Mark Gardner con un triunfo de 1-0.
“Cuando llega la sexta entrada, nadie le habla, él tiene ahí a 24 peloteros más los coaches de enemigos, pero es prohibido hablarle, ni siquiera podía ir al montículo”.
“El tiene una curva increíble, una de las mejores que hay en grandes ligas. Ese día la tenía dura y bajita. Fue grandioso porque el muchacho se fajó y se merecía el no hitter”.
Reyes indica que hubo buenas jugadas que conservaron ese partido para la historia. Larry Walker hizo una buena atrapada en el derecho y Marquies Grisson hizo lo propio en el central.
Son momentos inolvidables que muchos quieren vivir.
Reyes ahora es instructor de lanzadores y se caracteriza por ser muy estricto y espera darle todos sus conocimientos a los nuevos jugadores.