El alero Tim Duncan fue el Jugador Más Valioso (MVP) en las Finales que los Spurs de San Antonio ganaron a los Nets de New Jersey, pero el escolta novato argentino Emanuel Ginóbili fue el gran protagonismo del baloncesto latinoamericano dentro de la NBA.
Ginóbili a sus 25 años no pudo tener un debut más afortunado y triunfal en el mejor baloncesto del mundo al conseguir el primer título de liga, algo que muchas grandes figuras de la NBA, como el alero Karl Malone y Charles Barkley, entre otros, nunca pudieron conseguir.
Pero Ginóbili, que llegó al equipo de los Spurs después de haberse formado y triunfado en el baloncesto italiano y europeo, demostró desde el primer momento que no iba a ser un jugador cualquiera, sino que tenía las cualidades para quedarse muchos años en la NBA.
Aunque al principio tuvo ciertos problemas a la hora de la adaptación, poco a poco su personalidad y forma de juego agresivo, luchador y sin temor a la hora de hacer un tiro a canasta, le merecieron el respeto y el reconocimiento tanto del entrenador de los Spurs, Gregg Popovich, como del resto de los compañeros.
Ginóbili, el francés Tony Parker y lógicamente, Duncan, fueron la conexión extranjera que permitió a los Spurs conseguir su segundo título de liga en las últimas cinco temporadas y ser junto con Los Angeles Lakers los que se han repartido los anillos de campeones.
El escolta argentino, que jugó 69 partidos de liga después de recuperarse de la lesión de tobillo que sufrió en el Campeonato del Mundo cuando Argentina quedó subcampeona al perder la final frente a Yugoslavia, confirmó que estaba listo para ser el Sexto Jugador del equipo.
“Desde el principio siempre supe que podía jugar en la NBA y que sólo era cuestión de tiempo”, declaró a Efe Ginóbili. “Ahora me siento la persona más feliz del mundo porque no sólo he demostrado con hechos que soy válido para los Spurs, sino que además tengo un anillo de campeón de liga”.