Por primera vez en la historia de la NBA un equipo que consiguió el tercer título consecutivo, Los Angeles Lakers, vivió el acontecimiento con indiferencia entre sus jugadores después de barrer 4-0 a los Nets de New Jersey y ser la imagen que mejor definiese la competición durante el año 2002.
La presencia del pívot Shaquille O"Neal, el jugador más dominante de la liga, y del escolta Kobe Bryant, el escolta más consistente y completo desde Michael Jordan, junto con actuaciones arbitrales cuestionadas, fueron suficientes para que los Lakers "robasen" a los Kings de Sacramento dos partidos que tenían perdidos en las finales de Conferencia Oeste, que fueron las verdaderas Finales.
Los Lakers no demostraron que fuesen mejor equipo que los Kings, pero O"Neal y Bryant junto con canastas milagrosas de Robert Horry, Derek Fisher y Rick Fox, se aprovecharon de las circunstancias para llegar a unas Finales de la NBA, que sólo tuvieron el nombre, porque sus rivales de la Conferencia Este, los Nets de New Jersey, nunca dieron en el campo la talla de un verdadero aspirante al título.
Phil Jackson volvió a estar al frente del equipo que inició una nueva dinastía para conseguir el noveno título como entrenador e igualar con el legendario Red Auerbach la mejor marca de todos los tiempos.
Los Bulls de Chicago y Michael Jordan le dieron los seis primeros y los Lakers de O"Neal y Bryant los tres restantes, pero los puristas del baloncesto de la NBA siguen considerando que Jackson ni es el mejor entrenador en la actualidad ni tiene la clase y el talento que desarrollo Auerbach con los míticos Celtics de Boston. El frustrante comienzo de temporada que han tenido los Lakers, han batido todas las marcas negativas de su historia, al jugar sin O"Neal, lesionado.