Días después de aprobar el nuevo código civil que altera las leyes familiares y los principios del contrato matrimonial de los brasileños, el gobierno desea ahora transformar el código penal, que data de 1941 y resulta confuso y contradictorio.
Según el presidente de la comisión que elabora el nuevo código, Miguel Reale Junior, la actual legislación "superpone penas y no tiene armonía". Según él, debe acabarse con el cumplimiento de ciertas penas en libertad y con la prisión domiciliaria para algunos condenados. Al mismo tiempo, se debe aumentar el valor de ciertas fianzas y establecer nuevas reglas para las investigaciones policiales.
También serán contemplados en el nuevo Código los delitos financieros que no están presentes en la versión de 1941. Las transformaciones sólo afectan a una parte del Código, no a la llamada "sección especial", que define los crímenes y determina las penas. Las modificaciones de estos capítulos son más polémicas, y conseguir el consenso de los legisladores podría requerir más tiempo.
El anteproyecto del nuevo código penal ya está en la comisión de constitución y justicia de la Cámara de diputados y hasta el fin de septiembre será detallado y sometido de los parlamentarios.
La semana pasada, el Congreso brasileño aprobó un nuevo código civil que estaba tramitándose desde hacía 26 años. En él, se anularon definitivamente aspectos obsoletos de la ley, tales como la anulación del matrimonio cuando la esposa no es virgen o la imposibilidad de que mujeres sean cabezas de familia.