El gobierno chileno reiteró ayer su posición de que la invocación de razones humanitarias para lograr la liberación del ex dictador Augusto Pinochet es una cuestión que debe ser manejada exclusivamente por canales oficiales.
"En este caso la opinión del senador Pinochet es irrelevante... lo único que importa es lo que decida el gobierno inglés", declaró el ministro de Defensa Edmundo Pérez.
El canciller Juan Gabriel Valdés a su vez insistió en que el gobierno tiene antecedentes que reafirman el deterioro del estado físico del ex gobernante.
Tales comentarios salieron al paso de declaraciones del hijo de Pinochet, Marco Antonio Pinochet, de que su padre no ha descartado apelar a razones humanitarias para pedir el término de su detención.
"La razón humanitaria es una opción que existe. Se ha mal interpretado aquí que él no quiere esa opción. (Pero) es la opción que menos le gusta", dijo Marco Antonio Pinochet en declaraciones anoche a la televisión estatal.
La versión del hijo menor del ex jefe de estado chileno contradice aseveraciones de dirigentes derechistas y de un abogado de Pinochet en cuanto a rechazar un pedido de clemencia por su situación física y síquica desmedrada.
Precisó, en todo caso, que "es una opción que, si bien él maneja, es de las últimas".
Marco Antonio Pinochet manifestó que el estado de salud de su padre, de 83 años, es relativamente bueno a pesar de su edad y una serie de males de padece.
"La verdad es que él está bien para las condiciones en que se encuentra", dijo, pero agregó que "hay un deterioro (físico) que se ha ido notando en el tiempo".
Negó también que esté deprimido, aunque sí ha manifestado tensión por la prolongada situación de arresto domiciliario en que se encuentra desde el 16 de octubre y que, debido a los prolongados trámites judiciales, se prevé continuará por un tiempo largo hasta que se resuelva finalmente si es extraditado o no a España.
Señaló que está bajo observación médica permanente y que el resultado de exámenes cardíacos a que fue sometido la semana pasada fue positivo. Pinochet porta un marcapasos.
El gobierno chileno invocó la semana pasada ante las autoridades inglesas la razón humanitaria, pero el canciller Robin Cook señaló que esa medida sólo sería considerada al término del proceso por la extradición a España, donde el juez Baltasar Garzón desea juzgarlo por las violaciones de los derechos humanos cometidas durante el régimen militar.
La defensa de Pinochet y los representantes jurídicos del gobierno chileno han fracasado hasta ahora en sus gestiones ante los tribunales ingleses para conseguir su liberación.
El gobierno sostiene además que Pinochet viajaba con un pasaporte oficial y por lo tanto tenía inmunidad, y que tribunales extranjeros no pueden procesarlo por delitos cometidos en Chile.