El gobierno aceptó las explicaciones que le dio el Ejército por una declaración de su cuerpo de generales y dio por superado el segundo roce en la semana con los militares, pero el incidente reflejó la influencia que estos pretenden seguir ejerciendo y los esfuerzos del presidente Ricardo Lagos por frenarlos.
El mandatario, desde Buenos Aires, donde cumplía una visita oficial, exigió explicaciones por la declaración formulada el viernes por el cuerpo de generales en la que el Ejército demandó "prudencia y equidad" a los otros poderes del estado, entre ellos el gobierno, del cual debe estar subordinado.
El documento reitera su condición de garantes de la institucionalidad que el ex dictador Augusto Pinochet les concedió a las fuerzas armadas en su Constitución de 1980.
También molestó a Lagos, que el martes expresó públicamente su desagrado por una demostración de unidad de los jefes militares en torno a Pinochet, el sexto punto de la declaración castrense, en la que se expresa que el comandante en jefe Ricardo Izurieta instruyó al alto mando "en relación a la forma de actuar de la institución ante los escenarios futuros".
Izurieta debió dar explicaciones al ministro de Defensa, Mario Fernández, quien dijo que daban "plena conformidad al gobierno...con apego a la Constitución y al estado de derecho".
A diferencia de su antecesor Eduardo Frei, Lagos, quien asumió el cargo en marzo, ha cumplido con su compromiso de abordar públicamente las diferencias que se produzcan con los militares.