El consejero de Seguridad del Gobierno mexicano, Adolfo Aguilar Zinser, afirmó ayer que "no hay ninguna duda" de que el presidente de México, Vicente Fox, ha sido espiado por "por grupos de interés y por instancias gubernamentales estatales".
El funcionario afirmó que desde la campaña presidencial del año pasado tanto Fox como sus principales asesores han tenido sus teléfonos intervenidos.
"Ahora ya como presidente también tenemos, como en el caso del grupo que apareció en el estado de México, la certeza de que el Gobierno estaba siendo espiado" y se investiga el alcance de esa actividad, afirmó el consejero.
Hace 10 días, las autoridades desmantelaron una red de espionaje que se dedicaba a intervenir los teléfonos de funcionarios, políticos, legisladores y jueces, entre otras personalidades.
Esta organización, que operaba en la capital y en el estado de México desde 1994, estaba integrada por 35 personas, de las que once se encuentran detenidas.
Según Aguilar Zinser, en México las organizaciones de espionaje que se han descubierto responden a intereses de grupos de poder -que no especificó- y a "instancias gubernamentales" de los estados, que desde hace muchos años han propiciado y alentado este tipo de prácticas. El espionaje "representa un atentado contra el proceso democrático del país y, por lo tanto, debe tener el rango de problema de seguridad nacional", declaró.