El ex campeón mundial de los pesados Mike Tyson tendrá que resistir la tentación de triturar con sus fuertes mandíbulas las orejas de su próximo rival, el polaco Andrew Golota, cuando ambos se enfrenten hoy viernes en la ciudad de Auburn Hills, estado de Michigan.
El duelo no tiene más atractivo que ver en acción, de regreso a los encordados norteamericanos, al polémico Tyson, un púgil cuya hoja de actos controversiales es tan larga como su récord profesional.
El programa de Michigan ganará algún prestigio con la disputa del combate entre el mexicano Héctor "Cañonero" Quiróz y el estadounidense Zab Judah, monarca superligero de la Federación Internacional de Boxeo (FIB).
Cada día que pasa Tyson (48-3-1, 42 nocaúts) agrega una nueva "gracia" a su leyenda de hombre detestable, y aunque ya ha manifestado su desinterés en optar por un título mundial, se mantiene en el candelero de la fanaticada y la televisión más por su afán destructivo que por sus dotes como boxeador.
Cada pelea del "Iron Man" es un especie de ruleta rusa. No se sabe en qué momento explotará, ni qué le hará a su rival.
Ese elemento de suspenso es lo que le hace aún más taquillero, y no es de extrañar que en este pleito se endose su bolsa de 10 millones de dólares por un espectáculo de unos pocos segundos.
Con Golota (36-4, 29 nocáuts), Tyson podría perder la chaveta una vez más, pues el polaco es un verdadero "marañero" dentro del cuadrilátero.
Amante de los golpes por debajo de la faja, con incontables trucos en los agarres de cuerpo a cuerpo y una pegada bastante sólida, el europeo podría sacar de sus casillas al "saurio" del boxeo y hasta llevarse otra de sus famosas mordidas.
"Planeo pelear lo más limpio posible", ironizó Golota en rueda de prensa previa al combate.
En el mismo tono Tyson replicó: "No estoy preocupado por las tácticas de Golota porque lo noquearé rápidamente. Subiré a hacerle el mayor daño posible, buscaré un rápido nocáut".
Durante la gira promocional de esta pelea ambos contendientes han jugado el papel de chicos malos y en uno de sus arranques depresivos Tyson volvió a insistir que este sería su último combate, porque piensa retirarse.
"Estoy harto de todo, quiero ir a casa y relajarme con mi mujer y mis chicos", dijo en un breve contacto con la prensa.
Por su parte, el pleito entre el neoyorquino Zab Judah y el mexicano Quiróz promete ser un duelo de campana a campana, con dos púgiles que no dan ni piden tregua, aunque el estadounidense sale favorito de 20-1 en razón de su mejor técnica.
"¡Qué bueno que no me tomen en cuenta! Se llevarán una sorpresa tremenda", dijo Quiróz, quien fue monarca superligero de México y tiene un récord de 31 triunfos, 4 derrotas y un empate, con 25 nocáuts.
Judah es uno de los valores emergentes del boxeo mundial, y se mantiene invicto en 24 peleas, 18 de ellas ganadas antes del límite.