Lionel Messi celebró ayer sus 400 partidos con el Barcelona impartiendo una cátedra de pases para gol, al prodigar cuatro para la goleada por 4-1 sobre el Levante en el partido de ida por los cuartos de final de la Copa del Rey.
Cristian Tello anotó un triplete, gracias a las asistencias del argentino.
Después de pasar inadvertido durante el primer tiempo, Messi se cargó al Barcelona en la segunda parte, generando juego. Fue letal, con cuatro pases precisos, imposibles de alcanzar por los defensores.
Uno de esos servicios derivó en un autogol del Levante a los 53 minutos, antes del hat trick de Tello, a los 60, 81 y 86.
“Leo lo ha aprovechado muy bien hoy (ayer), las cuatro jugadas fueron calcadas”, dijo el técnico del Barça, Gerardo Martino.
Como local, el Levante había conseguido un empate 1-1 ante el Barcelona apenas cuatro días antes en la Liga. Pareció que de nuevo conseguiría un buen resultado, al adelantarse con un tanto de Nabil El Zhar a los 31.
Pero nuevamente, Messi mostró que es mucho más que el goleador histórico del Barcelona al asociarse con Tello, letal con su velocidad por la banda izquierda.
“En estas eliminatorias se juega, el reloj te empieza a apretar y teníamos que dar el resultado, pero a los jugadores del Barça ni siquiera les hacen falta 45 minutos para resolver un partido”, dijo Martino.
La mala noticia para el Barcelona fue que su central Carlos Puyol salió lesionado a los 58 minutos, con lo que el club describió como una “contusión en la pierna izquierda”.
El técnico de Levante, Joaquín Caparrós, lamentó que el equipo se desdibujara tras el descanso y el infortunio del autogol, precipitado cuando el rechazo de Loukas Vyntra golpeó a Juanfran García y el balón se anidó en el arco.