¿Cómo es posible que combinando siete notas se liberen en el aire estos prodigios de sonidos?
¡Bendita la música! Los sonidos de la Naturaleza son bellos, sin duda. Muchos compositores los han imitado y se han fundido con esas sinfonías naturales. Yo preferiría que la Naturaleza copiase las melodías que han producido los músicos. ¿Te imaginas al gallo Cocococooó despertando al vecindario con una imitación de la Quinta Sinfonía de Beethoven?
Antes yo sentía a Rachmaninoff y a Tchaikovski en el estómago. Escuchando a esta Valentina tocar el piano, la sensación se trasladó del ombligo a la avenida de nervios que comunica la hipófisis con el sexo. Entiendo perfectamente al flautista de la tercera línea que no podía quitarle los ojos de encima en la primera parte del Concierto. A medida que avanzaba empecé a abrir y cerrar los dedos de las manos, quería obligar a la música a desviarse de su ruta al oído para tocarla yo. Los altibajos de emociones que me provoca Rachmaninoff me daban un respiro. Menos mal, porque, a veces, leyendo, escuchando música, soñando, o recordando un viejo amor, me ahogo. Mili tiene un abanico italiano cerca para darme aire en esos casos. Gocé tanto la música como a la intérprete. Esta rubia es una diablesa (creo que son más aficionadas a la música que los ángeles) bella, fulgurante, dinámica, a pesar de su delgadez, es fuerte, pero las teclas no se quejan de esto. Ella y el piano se aman, tal vez hasta ... Espera qué digo, ¿tal vez? No, seguramente mantiene una íntima relación sensual con ese espléndido Steinway, cuya cola parece inmóvil pero se eriza, lo sé. Son uno solo, pianista y piano. Él se extiende más allá de sus teclas y acomoda bien las patas para no ser derribado por la emoción de su propio sonido. «Yo soy la parte mecánica y real de tu existencia», parece decirle a la artista. Ella, entra al piano y se convierte en su espíritu.
No podía quedarme yo solo con tamaña satisfacción. Le envié por Internet a mi admirado primo Toñito el video musical que saqué de You Tube, en el que Valentina Lisitsa interpreta el Movimiento 2 del Concierto #2 de Rachmaninoff, para que viera qué bonito toca esta mujer.
Y ahora pienso en ustedes. Por eso los invito a escucharla. Además, y esto es para convencer al exigente Toño Robira, es bellísima.