Steffi Graf y Martina Hingis, el ayer y el mañana del tenis femenino, tienen cita en la final de Roland Garros este sábado, tras apear a Mónica Seles, incapaz de doblegar la tenacidad de la alemana, y Arantxa Sánchez Vicario, que sucumbió a la agresividad de la suiza.
Y es que el clásico de la década entre la norteamericana Mónica Seles, cabeza de serie N.3, y Steffi Graf, N.6, se dirimió, como en los combates de boxeo, por los puntos: 6-7 (2/7), 6-3, 6-4 en una hora y 56 minutos de juego, en la cancha central de Roland Garros, barrida por ráfagas de viento.
Hace diez años, ambas tenistas empezaron su duelo particular, precisamente, en los Internacionales de Francia. En 1989, también en la semifinal, la alemana ganó en tres sets por 6-3, 3-6, 6-3. Las dos jugadoras se volvieron a encontrar un año más tarde y Seles se tomó la revancha, imponiéndose por 7-6 (8/6), 6-4 en lo que fue la inauguración del primero de sus tres títulos en el templo de la tierra batida.
El segundo cayó dos años después tras un partido no apto para cardiacos por 6-2, 3-6, 10-8 con la misma adversaria. En este torneo, la alemana ha vuelto a protagonizar su particular renacimiento, tras la última lesión de la larga serie que ha jalonado su carrera, y tiene la vista puesta en el sexto título de los Internacionales de Francia, de los que ha sido, con la de hoy, cuatro veces finalista.
La final está abierta y se antoja épica porque las protagonistas aportan un caudal inconmensurable de fortaleza mental. El revés con "slice" del juego clásico de la ex número uno, que con 377 semanas ha sido la más longeva capitana del circuito WTA, se medirá con el consistente y agresivo de la actual número uno después de 97 semanas, que falla en contadas ocasiones.
"Siento que no tengo nada que demostrar. Si crees en tí misma y juegas tu tenis, puedes vencer a cualquiera", advirtió Graf, quien sin embargo admitió que en lo más profundo de sí misma, nunca pensó que podría llegar a la final, tres años después de vivir por última vez una emoción parecida en un torneo del Gran Slam.
La suiza, de 18 años, es la única representante de la nueva generación que se ha "colado" en la vieja guardia, poseedora de once de los últimos doce títulos en los Internacionales de Francia, que este año reparten 4,4 millones de dólares en el circuito femenino. Ese fue precisamente el que le arrebató hace dos años a Hingis la croata Iva Majoli, quien desde entonces no ha parado de descender por la tabla de clasificación. "Siento que estoy en una buena fiesta. Me siento honrada de estar en este grupo, de ser una de las mejores", confesó Hingis, que viene hambrienta a Roland Garros, el único título de un torneo del Gran Slam que no expone en su atestada vitrina: tres veces ganadora en el Abierto de Australia, una en Wimbledon y una en el Abierto de Estados Unidos, además de haberse convertido en la líder más joven en la historia del circuito.
"Creo que he aprendido mucho y ahora juego de manera mucho más inteligente, a pesar de que en las primeras semanas no me sentía tan bien. Ahora juego mucho mejor", aseguró la suiza.
Hoy, en la otra semifinal, su juego agresivo no dejó resquicios a la combativa Arantxa, ganadora en tres ocasiones en su torneo favorito: 1989, 1994 y 1998, a la que doblegó en 63 minutos por un contundente 6-3, 6-2. Con ésta, son ya diez la derrotas en los once encuentros que han disputado ambas tenistas desde 1996. La única victoria de la española se produjo precisamente en el primer encuentro que disputaron ese año en Hilton Head.