En cada encuentro de fútbol, sea amistoso o no, siempre se juega un partido aparte en las gradas, y el cotejo de ayer entre Panamá y Perú no fue la excepción.
Quienes comenzaron la fiesta fueron los hinchas peruanos. Un grupo conformado por alrededor de 50 personas, ubicadas en el área oeste, alentaba a su selección a falta de una hora para que los jugadores ingresaran al terreno.
A pesar de no ser muchos en número, en voces hacían una multitud.
Pero los panameños no demoraron en responder, y con su peculiar batucada empezaron poco a poco a silenciar el grito de los incas.
Cuando se produjo el pitazo inicial del cotejo, los sudamericanos volvieron a tomar fuerza y con sus cánticos, volvían a apoderarse de las graderías.
Empero, la Marea Roja empezó a crecer en número, y al cántico de ¡Chicheros, chicheros, chicheros! respondían a la barra rival.
Un ambiente de fiesta continuó durante todo el encuentro. Al grito del ¡Olé, olé, olé! la Marea Roja dijo presente y apoyó hasta el cansancio a sus jugadores. ¡Qué lindo es el fútbol!