El chileno Fernando González tenía motivos suficientes para sentirse orgulloso y mostrarse distante y presumido, pero al contrario, tras batir por primera vez en su carrera a Roger Federer, en la Copa Másters de Shanghai, señaló que el suizo sigue siendo el número uno.
Casi 45 minutos después de hacerse con la victoria más importante de su carrera tenía que "comer algo porque estaba desfallecido", dijo, y protegiendo su rodilla derecha con una bolsa de hielo, "no es nada", apuntó, González consideró que aún habiendo hecho un gran encuentro, Roger le merecía todo su respeto.
"Él sigue siendo el numero uno del mundo, porque el ranking se hace con 18 torneos, no con uno. Ha acabado cuatro años seguidos en ese puesto, pero a veces tienes que perder. Es humano y algunas veces los rivales consiguen golpes formidables y puede perder un partido", dijo.
"Al principio, él era el favorito, por los números, por toda su carrera, pero yo tenía una gran motivación y estaba muy ilusionado cuando entré en la pista", continuó.
Para González, su servicio fue un factor importante en el duelo. "La clave estuvo en mi saque y que confié mucho en todos mis golpes, pero con él nunca se sabe, porque siempre tiene un golpe extraordinario para los momentos de necesidad.
Aún a pesar de que cortaba una racha de diez encuentros perdidos, Fernando no consideró que este era el encuentro de su vida. "Creo que mi mejor partido de siempre fue contra Tommy Haas en las semifinales del Abierto de Australia, donde solo cometí tres errores no forzados en tres sets. Hoy jugué muy bien en los dos últimos juegos.