El más grande sacrificio en este trabajo es mi vida en general. Tal vez me puedas entender, porque como periodista viajas bastante con tu trabajo y en cierta forma, sacrificas relaciones, sacrificas el tiempo que te gustaría disfrutar con tu familia, sacrificas los placeres normales que mucha gente da por hecho. A los 20 años, a lo mejor no le prestaba tanta atención, pero de a poco me voy dando cuenta que extraño todo eso. Es lo que es, pero supongo que también tengo mucho más por agradecer.