Se empeña Guardiola en rebajar la euforia, insiste en que su equipo no ha ganado nada, llega a molestarse ante los elogios de los medios de comunicación, pero los números le quitan la razón, porque su equipo bate marcas jornada a jornada, en puntos, victorias fuera de casa y goles.
Necesitaba Guardiola otro triunfo al límite para reforzar su discurso. El entrenador, tras ganar el domingo en Pamplona, aseguró que su equipo "había jugado con fuego" en el segundo tiempo, cuando dejó escapar un 0-1 para situarse 2-1 en contra. "Cuando nos gustamos demasiado, nos cuesta más", aseguró.