Hoy se escribirá un nuevo capítulo en la historia de Guatemala, cuando los guatemaltecos elegirán a su primer presidente desde el final de la guerra civil de 36 años, en unos comicios donde por primera vez la ex guerrilla participa como partido político.
Más de cuatro millones de guatemaltecos elegirán al nuevo presidente en una segunda vuelta de votaciones, entre Alfonso Portillo del opositor Frente Republicano Guatemalteco (FRG), de tendencia derechista, y el conservador Oscar Berger, postulado por el gobernante Partido de Avanzada Nacional (PAN).
Las últimas encuestas asignan a Portillo una cómoda ventaja de entre 35,3 y 38,0 puntos porcentuales sobre Berger.
En la primera vuelta el 7 de noviembre, Portillo se impuso a Berger con el 47,72% contra 30,32%, pero no alcanzó la mitad más uno de los votos válidos, necesarios para resultar electo.
La ex guerrillera Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) que apoyó la candidatura de Alvaro Colon, apenas logró convertirse en la tercera fuerza política del país y quedó fuera de la contienda.
Las elecciones serán las cuartas desde que el regreso de los gobiernos civiles en 1986 puso fin a una serie de dictaduras militares derechistas que libraron una sangrienta guerra contra rebeldes izquierdistas.
Más de 200.000 personas, en su mayoría campesinos mayas, murieron o desaparecieron durante el conflicto, uno de los más largos en la historia de Latinoamérica.
La guerra en Guatemala terminó cuando el gobierno del presidente Alvaro Arzú y la URNG firmaron los acuerdos de paz, pero aún están lejos de alcanzar la ansiada reconciliación.
El candidato opositor y favorito para ganar las elecciones presidenciales, Alfonso Portillo, sostiene que "Guatemala aún mantiene una confrontación y resentimientos a pesar de la firma de la paz".
"Las confrontaciones de clases se han exacerbado en Guatemala, además de que hay un resentimiento en el país...Se firmó la paz, pero tenemos una guerra de intolerancia", afirmó.
Portillo es un ex marxista que vivió 18 años en el exilio en México a partir de 1971. Fue prófugo de la justicia mexicana acusado de dos homicidios cometidos en agosto de 1982 en una población cercana a Chilpancingo, estado de Guerrero.
Según un fallo judicial, en agosto de 1995 prescribió la acción penal ejercida en su contra por los homicidios.
El FRG sostiene que su caudal electoral ha seguido creciendo luego de salir primeros en la primera ronda de votaciones el pasado 7 de noviembre.
Berger, por su parte, ha pedido a los guatemaltecos no apoyar a Portillo para que no lleguen al poder "genocidas", en clara alusión al general golpista Efraín Ríos Montt, que gobernó el país de 1982 a 1983 y que ahora encabeza el FRG.
Durante el gobierno de Ríos Montt se cometieron unas de las más cruentas ofensivas contra la guerrilla y analistas políticos consideran que, de ganar Portillo, Ríos Montt se convertirá en "el poder tras el trono".
La dirigente indígena y premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú, demandó ante la justicia española a Ríos Montt y a otros dos ex dictadores guatemaltecos por delitos de lesa humanidad cometidos durante el conflicto.
Los detractores de Portillo lo consideran un oportunista y critican su cambio ideológico de marxista a la derecha, denunciando que buscó cobijarse en el padrinazgo del general golpista acusado de crímenes y violaciones a los derechos humanos.
El nuevo presidente de Guatemala, además de enfrentar el difícil reto de alcanzar la reconciliación del país, también deberá enfrentar enormes desafíos socioeconómicos, como abatir la pobreza que afecta al 62% de la población y reactivar la economía.