El Gobierno de Guatemala, presidido por el político conservador Alvaro Arzú, normalizó ayer sus relaciones diplomáticas con Cuba, suspendidas desde 1961, y reabrirá este año su representación oficial en La Habana, informaron fuentes oficiales.
La disposición del Gobierno guatemalteco se produce dos días después del fin de la primera visita del Papa Juan Pablo II a la isla caribeña.
Según la Cancillería guatemalteca, la normalización de las relaciones diplomáticas con el pueblo de Cuba, "que acaba de tener el privilegio de ser visitado por el Santo Padre", fortalecerá el desarrollo de los vínculos de cooperación y comercio entre ambas naciones.
"Esta decisión forma parte de los esfuerzos del Gobierno para elevar el nivel de relación diplomática con los países del Caribe, a fin de abrir nuevos espacios para el intercambio comercial, cultural, deportivo, turístico y todo aquello que beneficie a ambos pueblos", señala el ministerio, cuyo titular, Eduardo Stein, se encuentra en Honduras en compañía del presidente Arzú.
La nota aclara que la medida es congruente con el llamamiento del Papa Juan Pablo II a su llegada a la isla caribeña el miércoles de la semana pasada, en el que pidió que "Cuba se abra con todas sus magníficas posibilidades al mundo y que el mundo se abra a Cuba".
"Guatemala guía sus relaciones exteriores, tal como establece la Constitución, de conformidad con los principios, reglas y prácticas internacionales, con el propósito de contribuir a la paz y la libertad, al respeto y a la defensa de los derechos humanos", indica el comunicado a propósito de la decisión gubernamental.
Agrega que su política exterior está encaminada al fortalecimiento de los procesos democráticos y de instituciones internacionales que garanticen el beneficio mutuo y equitativo entre los estados.
El Ministerio de Relaciones Exteriores informó que este año reabrirá la misión diplomática guatemalteca en La Habana.
La normalización de las relaciones diplomáticas cierra un ciclo de acercamientos entre Guatemala y Cuba que comenzó en noviembre de 1995, con conversaciones informales entre el ministro de Exteriores del país caribeño, Roberto Robaina, y el Gobierno de esta nación, presidido entonces por Ramiro de León Carpio.
En esa ocasión, Robaina participó en una reunión de ministros de Exteriores de la Asociación de Estados del Caribe que se celebró en la capital guatemalteca.
Robaina regresó nuevamente a Guatemala el 14 de enero de 1996 para la investidura de Arzú como presidente de la República y desde entonces, aunque de forma extraoficial, se ha mencionado la posibilidad de establecer relaciones diplomáticas.
El presidente Arzú y su canciller han explicado hasta ahora que las relaciones diplomáticas entre su país y La Habana nunca se rompieron, sino que estaban suspendidas.
En este proceso de acercamiento, misiones comerciales y empresariales guatemaltecas han viajado a la isla caribeña para explorar las posibilidades de introducirse en ese mercado.