La audiencia sobre el problema de los cultivos de narcóticos fue un fiasco para las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que recibió de la comunidad internacional un firme rechazo a sus violaciones a los derechos humanos.
Tampoco obtuvo respaldo del gobierno del presidente Andrés Pastrana a su propuesta de desarrollar un programa piloto de erradicación de cultivos de coca en una nueva zona desmilitarizada.
Los embajadores de Gran Bretaña, Jeremy Thorp y de Bélgica, Jean Paul Warnimont, pidieron a las FARC suspender los secuestros, las extorsiones, el reclutamiento de los niños para la guerra, los campos minados, los ataques a las poblaciones y cualquier tipo de violación a los derechos humanos.
Thorp le pidió a la guerrilla "gestos de paz" como un cese general de hostilidades y terminar su participación en el negocio del narcotráfico, mientras el diplomático belga le dijo claramente a la guerrilla que no engañe a la opinión pública llamando de "retenciones a los secuestros".
Warnimont advirtió a las FARC en un pronunciamiento ayer ante los periodistas que de no producirse un cambio en la conducta de la guerrilla "será difícil convencer a los gobiernos europeos y a la opinión pública de cooperar con el proceso de paz".
Las FARC solicitaron a los gobiernos europeos financiar un programa de erradicación de cultivos de coca, bajo su propia responsabilidad, en el municipio de Cartagena del Chairá, situado en las selvas amazónicas del suroeste del país