Las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), reactivaron su alianza política y militar para combatir a los paramilitares de extrema derecha, reveló un vocero rebelde en entrevista publicada ayer por el diario El Tiempo de Bogotá.
Pablo Beltrán, tercero en el mando del ELN, dijo al rotativo que la asociación entre los dos principales grupos guerrilleros del país, se hizo para combatir a las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, extrema derecha), que pretenden desalojarlos del sur del departamento de Bolívar (norte), en donde se encuentra el campamento central del grupo guevarista.
El vocero aseguró que la unión con las FARC está garantizada por el tiempo que sea necesario, "porque los enemigos de la paz son ese proyecto de extrema derecha que alienta a los paramilitares.Por eso la alianza está andando", declaró.
Beltrán informó que al sur de Bolívar están llegando los hombres de las FARC, y se mostró convencido de que "recibiremos todo su apoyo".
Agregó que "mientras haya la perspectiva de que continúe el proceso de diálogo y negociación, nosotros vamos a permanecer en el área. Cuando veamos que este proceso no tiene un futuro útil, un futuro cierto, nos iremos, porque nuestra misión habrá terminado".
Sin embargo, Beltrán reiteró que los contactos con el Gobierno para iniciar una negociación de paz, "están en un punto muerto. Ni avanza ni retrocede", explicó.
"El Gobierno ha manifestado que va a confrontar a los paramilitares y no lo ha hecho. Se dedicó a hacer las fumigaciones y desde las bases que mantienen los paramilitares han vuelto a agredir las zonas destinadas para los diálogos con hechos de fuerza. Entonces la pelota la tiene el Gobierno", aseguró.
Más adelante, manifestó que "nosotros vamos a seguir enfrentando a los paramilitares como es nuestro deber, con o sin proceso de diálogo, y si el Gobierno quiere que haya un proceso y a la vez permite una agresión de este tipo, esperamos que no se siente en la barrera a ver la pelea, sino que también diga qué es lo que va a hacer".
Beltrán reiteró sus denuncias respecto a "la cooperación y coordinación de las unidades del Ejército con los paramilitares como una asociación criminal, como el principal factor perturbador y agresor del proceso de paz".
"Hay sectores en el Gobierno que quieren romper con este tipo de oficiales que se oponen a la política del presidente (Andrés) Pastrana. Entonces, si hay ese diagnóstico, esperamos ver hechos para confrontar esa asociación que está atacando el proceso de paz", puntualizó.
El ELN, la segunda guerrilla en importancia del país, con unos 4.500 combatientes, acordó con el Gobierno iniciar un proceso de negociación de paz en una zona desmilitarizada del sur de Bolívar.
Pero la decisión no se ha podido llevar a cabo debido a la oposición de los pobladores y autoridades de la región, quienes argumentan temer a la violencia que sería desatada por el grupo guerrillero.
A su vez el Gobierno ha señalado que detrás de la oposición de los lugareños se encuentra la presión de los paramilitares, quienes desde hace una semana iniciaron una ofensiva por el control del sur de Bolívar.
Los combates en la zona han impedido que los líderes del ELN se reúnan con los representantes del Gobierno y de un grupo de países que apoyan la iniciación de las negociaciones.