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John Fredy sabe disparar una AK-47, cavar trincheras, orientarse en medio del monte y prestar guardia a los secuestrados.
Pero este joven de 13 años con dos años como rebelde de las FARC, no sabe leer ni escribir.
Cuando estaba casi congelándose en el páramo, y al borde de desfallecer por el hambre, luego de cinco días sin comer y ante el acoso de las tropas gubernamentales decidió entregarse en la cordillera oriental, cerca a esta ciudad del noreste colombiano.