Las explosiones en cadena de tres artefactos de fabricación casera en otras tantas sucursales de Banamex, atribuidas a un supuesto grupo guerrillero, sembraron el pánico en la capital mexicana en la noche del miércoles.
En llamadas a periódicos y cadenas de televisión, un supuesto portavoz de las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (FARP) reivindicó la colocación de tres bombas en oficinas de Banamex, la entidad financiera más importante de México, en distintos puntos de la ciudad.
Varios medios locales informaron de que el supuesto portavoz de las FARP había anunciado también la colocación de explosivos en el Senado y en la embajada de Italia en México, aunque tras una exhaustiva revisión, las autoridades no confirmaron su existencia.
Los artefactos colocados en Banamex estaban ocultos en bolsas de plástico negras abandonadas en las puertas de las sucursales y estallaron en cadena en menos de 10 minutos a primeras horas de la noche. El Fiscal de la capital, Bernardo Bátiz, explicó que las bombas eran de "fabricación casera y muy rudimentaria, parecidas incluso a un petardo, papel y pólvora blanca".
A su juicio, estas acciones pretenden conseguir "un golpe publicitario" y "sembrar el pánico y la alarma" más que provocar daños materiales o personales. De hecho, según fuentes oficiales, los explosivos no causaron graves pérdidas materiales, aunque sí un herido leve por la rotura de cristales en una de las oficinas.