El director técnico de Costa Rica, Alexander Guimaraes, dijo ayer que el partido contra Brasil, su país natal, por el Grupo C de la Copa Mundial de fútbol, no tiene ganador seguro, pero prometió que será entretenido.
El encuentro tiene un enorme significado para Guimaraes, quien salió de Brasil con sus padres a los nueve años, luego adoptó la ciudadanía costarricense y fue parte del seleccionado que enfrentó a Brasil camino a la segunda ronda en el Mundial de Italia de 1990. Costa Rica perdió ese partido 1-0, pero se sumó a Brasil en la segunda ronda gracias a sus victorias sobre Escocia y Suecia.
Contra los suecos, Guimaraes hizo el pase del gol de la victoria al delantero Hernán Medford, el único jugador de ese equipo que juega en este Mundial que organizaron conjuntamente Japón y Corea del Sur. En este momento, Costa Rica necesita por lo menos un punto para seguir a Brasil entre los 16 participantes en la segunda ronda.
"Es bueno para nosotros que Brasil ya se haya clasificado", dijo Guimaraes el lunes a los periodistas en el campo de entrenamiento de su equipo. "A ellos les gusta jugar buen fútbol, no quieren que amonesten a ningún jugador ni sufrir lesiones".
"Promete ser un partido abierto, y no muy brusco. A los brasileños les gusta jugar fútbol abierto, y eso nos viene bien a nosotros", señaló.
El objetivo de Costa Rica en este torneo es hacer un papel por lo menos como el que tuvieron en Italia hace 12 años, cuando cayeron ante Checoslovaquia en la segunda ronda.
"Sabemos lo que Brasil representa, pero tenemos un enorme deseo de lograr nuestros objetivos, y eso no termina con el partido contra Brasil", agregó Guimaraes. "Queremos llegar más allá de eso".